LAS AVENTURAS DE UN CHAPULIN NACIONAL

LAS AVENTURAS DE UN CHAPULIN NACIONAL

POR DANIEL BUTRUILLE

 

En un Gobierno Ciudadano cómo él que nos prometió Jaime Rodríguez, el Bronco, la Sociedad Civil debe tener voz dominante. La Sociedad Civil, con todos sus componentes, ciudadanos independientes, ciudadanos organizados, empresarios, sindicatos y otros tantos integrantes de lo que se debe entender cómo Sociedad Civil, debe exigirle al gobernador libremente electo, el cumplimiento de sus promesas. Nadie lo obligó a ser candidato. Su discurso de campaña se refería a cómo solucionar los problemas del Estado de Nuevo León. A cómo erradicar la corrupción y a cómo castigar a los corruptos. En ningún momento se refirió a solucionar los problemas del país. Los que lo empujamos para sacar a los partidos políticos del poder, no hubiéramos empujado un candidato que de la experiencia de ser alcalde de García, Nuevo León, hubiera prometido solucionar los problemas de México. ¿Quién era Jaime Rodríguez para pretender tal incongruencia? ¿Qué credenciales adicionales adquirió en dos años de no gobierno, cuando no fueron dos años de desgobierno, para pretender tener la capacidad de gobernar el País? ¿Solucionó los problemas de corrupción en el Estado… o los incrementó? ¿Quién le dio permiso para romper su compromiso con el estado de Nuevo León? Jaime Rodríguez no tiene palabra. Si hubiera un milagro que lo hiciera Presidente de la República, para desgracia de México, ¿quién nos dice que a los dos años no fuera a renunciar para buscar el Secretariado General de la Naciones Unidas? La Sociedad Civil, empezando por el Consejo Nuevo León que representa un enlace legal (queramos o no queramos) entre Gobierno y Sociedad, debe exigirle al gobernador el cumplimiento de su mandato. Antes de salir a buscar 900,000 firmas, debería lanzar una propuesta de revocación de mandato, para saber si el millón de electores que lo eligieron gobernador del Estado, están de acuerdo para que se vaya de chapulín nacional, en búsqueda de glorias efímeras y falsas, que no son las que nos pidió cuando buscó el voto en el año 2015. La política electoral se basa en compromisos obtenidos a base de promesas. El Bronco desechó varias de sus promesas electorales, con argumentos miserables que muestran su poca capacidad para resolver problemas. Realmente, ¿debemos aceptar que nos dé patadas a todos sus electores? Exigimos seriedad. Igual de irresponsable es el “independiente” que rompe sus promesas electorales que los partidos políticos cuando desvían millones de pesos de los recursos indebidamente asignados bajo pretextos de una democracia que no existe más que en su imaginación o en sus discursos. Desgraciadamente, Jaime Rodríguez prostituyó el concepto de candidatura independiente. Puede ser que con su traición, haya contribuido a acercar una solución violenta que nadie desea en vez de contribuir a encontrar una solución equilibrada para el sistema político del país. Con seriedad, México puede más. Nuevo León merece más. Pero no con bronqueras. Ni tampoco con el silencio de la Sociedad Civil. butruilled@hotmail.com

 

Roberto Guillen

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