CRÓNICA DE UN DOMINGO EXTRAORDINARIO CON ALE ALEGRÍA

CRÓNICA DE UN DOMINGO EXTRAORDINARIO CON ALE ALEGRÍA

ROBERTO GUILLEN

@guillenliberte

Nada como ser visitado por la tonificante frescura de lo Extraordinario…que esa mañanita de enero se apareció por mi cantón Ale Alegría González montada en su linda camioneta. Bien peripuesta, Ella, con toda la energía para mostrarme su auténtico interés por dibujar una sonrisa en la niñez mexicana. Fue un domingo extraordinario donde fuimos visitados por la Belleza de la Generosidad, en la persona de Lucero Palafox, quien se dejó venir hasta el cruce de las avenidas Tolteca y Pablo Livas, para brindarnos una abundante donación de lo que produce su panadería: un esponjoso pan blanco que haría la delicia de los chiquitines que habitan en una favela regiomontana conocida como Riberas del Rio, algo así como el último polvoriento rincón de la ciudad, colindando con el municipio de Escobedo. Y gracias a la panadería de Lucero pude ver con que fruición los chavitos degustaban eso que llaman los “chilidogs”. Todos ellos envueltos por un manto de Alegría, sin etiquetas politiqueras de nada. Por el placer espiritual de Dar.

Acto seguido nos enfilamos rumbo a Villa Juárez para zamparnos un menudo y una barbacoa con Edith González, quien precisamente donó dos preciosas piñatas, que hicieron las delicias alegrías de los chiquitines. Y claro, ese instante en que se revienta la mexicanísima piñata y brota un borbotón de dulces, fue como un estallido de Alegría, que contrastaba con ese expresionismo de la pobreza, donde las sinuosas calles sin pavimento son visualmente pavimentadas por los irremediables basureros, por pintorescos carretoneros de caballos famélicos, y por perros pulguientos que lucen sus orejas como chicharrones crudos rojizos de tanto rascarse.

Una vez que saludamos a la Bella y micro empresaria Edith (caiganle al menudo, muchachos, está delicioso, aunque debo decirles que su cálida atención también es una exquisitez), nos lanzamos a una Soriana para comprar platos y vasos desechables. Y lo que me gusta de Ale Alegría, es que ve la vida de Colores. Entre los estantes de la tiendota, nuestro personaje se afanaba por encontrar lo más vital, lo más colorido, lo más pintoresco. Claro, Ale, la Vida es de Colores, le responde este periodista iconoclasta, encantado por seguirle la pista a una ciudadana, que sin afectar las ínfulas de un diputado o una diputada pretenciosa, me mostraba su natural autenticidad.

Ahora el GPS de la Generosidad y la Alegría, nos marcaba el municipio de Apodaca, donde ya nos esperaba Pau con unos delicosos pasteles. Pero antes de llegar a su domicilio Ale Alegría una vez más me volvería a mostrar que estaba frente a un evento de lo Extraordinario.Al ver que un comerciante con su tendido de inflables coloridos de hombres arañas, ponys con el encanto del mitológico pegaso, que de inmediato para su camioneta para lanzarnos y llevarnos toda una dotación de regalitos que también incluían pelotas, dinosaurios y avioncitos decorados con luces intermitentes. Iba este periodista iconoclasta por la calle cargando en una red todas las joyas de la imaginación, mientras provocaba la curiosidad de los automovilistas. Prácticamente ya no había más espacio en su camioneta, por lo que al llegar a la casa de Pau, le cedimos el espacio del copiloto, mientras a mi lado me susurraba el gesto irónico de un dinosario inflable…Ja.

Y entonces fui asaltado por la misma Sorpresa…después de tomar carretera y pasar por los galerones de un kilométrico parque industrial, de pronto la camioneta de Ale dio un enfrenón y Pau le dijo, ya nos pasamos, me marca que ya nos pasamos, que es por esa calle. Entonces despues de que los neumáticos se desplazaban como edulcorantes leones rodantes, ahora la sinuosa calle despavimentada, junto a casuchas construidas a base de laminas y maderas de reseca pobreza, nos producía un bamboleo- cosquilleo queee de la garganta y el más allá se nos escapaba un musitante Waaaahtsss…queee peeeedo….?????

Al llegar al Jacalón de la Alegría ya nos esperaban una cincuentena de chiquitines, todos ellos debidamente sentados y en un misterioso orden que me maravilló.Todos ellos orlados por la Magia de esa Leyenda que llaman Santa Clos. Y aunque ya era 8 de enero, en el Jacalón de la Alegría el show de Gary Caracol consiguió transfigurar el expresionismo de la pobreza, en un oasis de Felicidad. La Familia de Los Olvidados estaban de Fiesta. Era la Posada de la Generosidad.

Pero Ale Alegría y sus amigas (todas ellas empleadas del Monte de Piedad) no solamente llevaron entretenimiento y alimentos; no solo llevaron ropa, zapatos y juguetes. Nou…Nou…Nou…También llevaron cariño, Alegría y la Belleza de la Generosidad. Osea, osea, lo Extraordinario como bálsamo de Los Olvidados.

Roberto Guillen

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