LA VENGANZA DE ZORRÚBELA

LA VENGANZA DE ZORRÚBELA

ROBERTO GUILLEN

@iconoclasttablue

No podía faltar la dialéctica expresión del arte dramático, frente a la tremebunda realidad que estamos viviendo con el viacrucis de feminicidios y desaparecidos en México. Al igual que el poeta ]Javier Sicilia, una periodista de Monterror, ma-ra-vi-llo-sa-men-te encarnada por Morena González, se transforma en la Vengadora Zorrúbela cuando es alcanzada por el Dolor familiar y deja de ver la tragedia desde el cómodo status de su profesión reporteril.

La tragedia deja de ser ajena…cuando los zarpazos de Monterror destruyen los Deseos de Emilio, por las noches transfigurada en Victoria. Es entonces cuando Julia deja de flashear y flashear y de contar historias como si fueran una mera monocorde estadística. Que ahora una rabia infinita de venganza la consume hasta el coxis. Escrita por la misma Morena González en conjunto con Carmen Alanís, Zorrúbela: el Despertar de Monterror nos traza la biografía dramática de todos aquellos que van por la vida buscando a un familiar desaparecido, frente a una burocracia maquinal, insensible y sorda. La pregunta de Zorrúbela suena como un gramo de esperanza cayendo en el Abismo del Olvido: cuánto tiempo debemos buscar a nuestros desaparecidos? En consecuencia, sus aullidos de venganza encontrarán su cura y equilibrio en torturar a los criminales . Su fama justiciera correrá por todas las arterias de Monterror, como la Zorrúbela que le arrancaba una uña de los pies a los infames feminicidas. Qué se le va hacer, en una ciudad donde la muerte es mas vertiginosa que la mancha del progreso. Armada con un envidiable arsenal de recursos histriónicos, Morena González nos brinda un electrizante y disfrutable monólogo, producto de un estupendo manejo de cada cuadro escénico. Asistimos a una suerte de montaña rusa de las emociones, donde por un instante Zorrúbela aulla de venganza y por el otro ,Julia encuentra en Rosario Ibarra de Piedra la fortaleza para levantar el puño, encender una veladora y evitar que todo se lo trague la Amargura.
Fue una bella noche de teatro en la Tumba Cultubar, donde tras una cortina metálica se delinea la vibrante y misteriosa silueta de una formidable criatura que han provocado los demonios de Monterror. Baila con el vigor de un rapero y escupe dardos contra la trata. En su intimidad colecciona las fotos de sus victimas, como un entomólogo su galería de bichos. Y en el corazón del escenario un siniestro acuario, donde las uñas de los feminicidas nos parecen exóticos pecesillos. Una suerte de Instalación museística para no pudrirse de rabia. Claro, sin faltar los contoneos rítmicos de una musicalidad que contagian al autor de estas lineas y que lo hacen flotar con el Teatro de Ser Zorrúbela. Bella y electrizante noche de teatro que nos brindó el Faro Producciones, en la Tumba de «Monterror»

Roberto Guillen

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