CRÓNICAS DE LA JUNGLA SOCIOLÓGICA

CRÓNICAS DE LA JUNGLA SOCIOLÓGICA

ROBERTO GUILLEN

@guillenliberte

Definitivamente la migración le ha venido a cambiar el rostro a Monterrey. Cada vez se va tornasolando “zoológicamente” cosmopolita. Lo que antes era un viaje uniforme de mosqueadas relojerías buscando llegar a tiempo a su trabajo, hoy se ha convertido en un bamboleante viaje submarino, una vez que ingresamos al circuito del metro de Monterrey, que ahora reviste una dulce tentación para soltar la pluma. Cada viaje es asistir a una inesperada obra de teatro. El trajín de la misma contingencia nos prodiga infinitos escenarios que este periodista iconoclasta paladea y se observa inmerso en una exótica jungla sociológica. Gozamos de una fauna humana que se han escapado de una película que todavía no filman los ávidos cineastas de Monterrey. Si alguien conoce a Geroca, díganle de mi parte que he viajado con los parientes que suele trazar en su obra. Favor de pasarle el pitazo. Tercera llamada, está es la tercera inesperada llamada…que un abrupto enfrenón del chofer al frente del transmetro ha sacado de sus casillos a un esmirriado y despeinado cincuentón, de mirada lacrimosa y voz rasposa. En síntesis, algo así como la la biografía del fracaso disfuncional.
Puuuuuta madre, no llevas vacas, cabrón…
Pues si quieres ven a manejar tu
No mames, yo también se manejar cabrón, y hasta trailers, no estas chingaderas
Pues no estas viendo como se atravesó aquel pendejo
No, ni madres, y el chingazo que me di que…no sabes manejar o que pedo…
Pues si quieres ven a manejar tu…
Ooootra vez, cabrón, te voy a denunciar, eres muy pendejo para manejar
Pues si quieres maneja tu…
En ese instante arribamos a la estación de la Tolteca, donde ingresa un guardia gorilón del Transmetro.
Oiga, a donde puede hacer una denuncia, pregunta el quejoso esmirriado…
¿Por qué?,
¿Qué le hicieron?
El chofer viene manejando muy mal y ahorita me golpee bien gacho porque enfrenó…¡pues no trae animales!
Puede poner su denuncia en Pino Suárez y Colon, ahí están las oficinas centrales del metro
Pues la voy a poner, este wey es una animal, no sabe manejar
De pronto irrumpe la inesperada valentía de una jovencita de unos 22 o 23:
¡Ya párele! ¡Ya deje de estar diciendo mentiras! ¡Ya deje de estar gritando…y de estar insultando al chofer! Que no vio que se atravesó un carro….si el chofer no hubiera frenado a tiempo, aqui estuviéramos detenidos por un pinche accidente. ¡¿Qué no vio como estuvo la acción?!
Al instante este periodista iconoclasta busca el rostro del vigilante gorilón para secundar a la inesperada heroína de la jungla sociológica:
La señorita está diciendo la Verdad…
Ya ve, se dirige el vigilante al suejto quejoso, esta usted alterando el orden y si lo sigue haciendo tendremos que expulsarlo inmediatamente de esta unidad; si usted quiere hacer su denuncia, pues ya sabe a donde, pero ya deje de estar gritando, ya de estar insultando al chofer.
Entonces el descompuesto pelao esmirriado se limitó a emitir una serie de balbuceos inintelegibles, mientras este periodista iconoclasta conteamplaba con asombro y romanticismo la valentía de aquella Mujer…

Roberto Guillen

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