LA DEMOCRACIA COMO JUGUETE DE USO ELECTORAL

LA DEMOCRACIA COMO JUGUETE DE USO ELECTORAL

POR DANIEL BUTRUILLE

Mala noticia para José Antonio Meade, el no priista que abandera las esperanzas priistas, por falta de candidato priista que sea un buen candidato presidencial. La Fundación Konrad Adenauer, el Instituto Nacional Electoral (INE), el Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPOS), el Colegio de México, PoliLat y la Confederación USEM, llegaron a la conclusión que el Índice de Desarrollo Democrático de México bajo 8% de 2015 al 2017, bajo el liderazgo inspirado, pero negativo, del presidente priista Enrique Peña Nieto. Violencia, desigualdad y corrupción son los causantes de esta disminución significativa del Índice. ¿Sorprende que los mexicanos aborden el proceso electoral con baja confianza en sus instituciones democráticas? Cuando sufrimos un narco gobierno a nivel federal y también en numerosos estados, cuando los datos de pobreza medidos por el CONEVAL son tan desoladores que le quitan al CONEVAL la responsabilidad de medir la pobreza, cuando la impunidad, esta hermana de la corrupción, es tan escandalosa, ¿cómo sorprendernos de la baja del Índice? Para quienes como Enrique Peña Nieto y José Antonio Meade han usado la palabra democracia para fines externos pero nunca con propósitos internos, este dato les importa poco. La democracia es un juguete de uso electoral, pero no una herramienta para construir un país justo y próspero. Para empezar, no les interesa la Justicia, y la única prosperidad que les interesa es la suya propia y la de algunos amigos. Su visión de país no incluye la democracia. Sólo para los discursos y para la proyección hacía el exterior. Los valores democráticos no parecen ser el fundamento fuerte de otros candidatos en la competencia. ¿Heredaremos un gobierno democrático de un sistema político que pisotea la democracia a cada momento? El proceso electoral permite el uso de disfraces mentirosos, pero no tiene la capacidad de vestir a los candidatos de hábitos decentes. Suponiendo que lleguen seis candidatos a la boleta, ¿alguno de ellos se atreverá a proclamarse democrático, sin sonrojarse? butruilled@hotmail.com

HÉCTOR GONZÁLEZ GONZÁLEZ

¿Alguien creerá en todos los argumentos que la Procuraduría General de la República exponga sobre el por qué le otorgó el perdón al ex gobernador de Chihuahua, César Duarte, borrándole las acusaciones de delitos federales como lavado y fraude fiscal? El Procurador cerró el expediente y lo archivó. Así se va liberando de culpa a los delincuentes ligados al sistema político del país. El perdón  perjudica a los aspirantes a cargos de elección popular propuestos por el Partido Revolucionario Institucional y quien esté aliado con ellos. El ex gobernador chihuahuense es uno de los mandatarios estatales a los que el presidente Peña Nieto exhibió como ejemplo del nuevo PRI. Por eso hablamos de que no podemos creer que tantas informaciones que se dieron cuando se integraba el expediente anti Duarte eran cuentos de distracción para darle fuerza a los partidos opositores, que bailan la misma danza y que se enfrentaban por designar a sus candidatos. La PGR ha quedado en el peor de los desprestigios pues ahora justifica el por qué nunca pasó de una mentira sobre la supuesta extradición de Duarte quien vive plácidamente en los Estados Unidos y supuestamente la PGR no sabe en qué ciudad habita. Ya regresará a disfrutar sus millones o ya no lo buscarán. Ahora las acusaciones son estatales y el gobernador, Javier Corral es de otro partido.  Pero el gobierno federal suma una decepción más de los mexicanos cuando estamos cerca del momento en que vamos a ir a las casillas a votar. Con la imagen de los ex gobernadores apellidados Duarte, de Emilio Lozoya, perdonado también por la PGR pese a sus ligas con la empresa Odebrecht que compraba conciencias y apoyos en varios países, que no se puede augurar que el PRI sostenga la presidencia del país. Y pese a sus promesas de amnistía, si llega Andrés Manuel López Obrador, va a enviar a prisión a muchos de los actuales funcionarios o también El Peje se cae. Ya no tienen para donde moverse. No hay crimen perfecto. prensahg@hotmail.com

Roberto Guillen

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