CANALES CLARIOND Y SU MORALINA DE CATECISMO

CANALES CLARIOND Y SU MORALINA DE CATECISMO

POR DANIEL BUTRUILLE

No se trata de cuestionar la capacidad de Fernando Canales Clariond como dramaturgo, y menos de calificar la puesta en escena de Hernán Galindo que le da vida a una obra que podríamos calificar de “costumbrista” de la vida política. “Por debajo de la mesa” refleja las experiencias traumáticas de un hijo de buena familia proyectado en la selva de la vida política nacional. Su análisis es intencionalmente superficial porque no se puede decir todo. Probablemente le da demasiada relevancia a algunos aspectos de la depravación moral de algunos comportamientos de los actores políticos, porque su educación no lo había preparado a estos deslices tan integrados a las acciones diarias de muchos que se creen empoderados. Le faltó incluir algunos personajes clave de la vida nacional, sin los cuales no se puede entender la lucha de poder y quizás porque en su estancia pasajera no tuvo oportunidad de percatarse de su impacto en la vida nacional. Quizás por pudor prefirió no incluirlos en la trama de la obra para no complicarla. Pero él sabe muy bien que faltaron tres personajes esenciales para que la obra costumbrista describa el juego del poder en México: le faltó incluir a la Iglesia, quizás porque le hubiera hecho sombra a los Sindicatos que tan bien describió; le faltó incluir a los Militares quienes son ahora piezas esenciales del rompecabezas nacional, y probablemente la pieza que cerrará el juego, y le faltó incluir al “narco”, sin el cual, todo el desempeño de la supuesta clase política no tendría sentido, o por lo menos esta carrera sin frenos hacía el dinero, la riqueza ilimitada y la pérdida de valores. No estoy seguro que Fernando Canales pasará a la posteridad cómo un gran autor de teatro. Cómo un autor valiente, probablemente, sí. Atreverse a publicar en estas fechas, en el entorno actual, un escenario con un final cómo el de “”Por debajo de la mesa”, me parece una advertencia para un sistema del cual fue parte por el lado político hace algunos años y sigue siendo parte por el lado empresarial. Espero que Enrique Peña Nieto no alcance a ver la obra. Le daría escalofríos. (Y me abstengo de ser cómo aquel espectador de “Psicosis” que escribía en los pizarrones de la Universidad, el asesino es….). Me atrevo a decir que el mensaje final para proyectar una “moralina” de catecismo, le resta poder al final tan bien escenificado gracias a la puesta en escena de Hernán Galindo. butruilled@hotmail.com

Roberto Guillen

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