EL BESO DEL DIABLO

EL BESO DEL DIABLO

POR DANIEL BUTRUILLE

La entrevista que sostuvo José Antonio Meade con los periodistas y editorialistas de Milenio permite entender la profundidad del abismo que existe en la mente del candidato mejor preparado, probablemente más capaz de contestar preguntas picudas, en cuanto a su relación con la corrupción. Un abismo que lo descalifica definitivamente si pretendemos lograr un México sano y libre de corrupción. De entrada llama “honestos” a Enrique Peña Nieto y a su predecesor en Los Pinos, Felipe Calderón. Los exonera del entorno de corrupción. Y a sí mismo, también. No acepta ni participación, ni conocimiento de la Estafa Maestra, pero presume que sus intervenciones permitieron enviar a la cárcel a Javier Duarte y a Roberto Borge. Frente a tanta mala fe, es de preguntarse si realmente se enteraba de lo que sucedía a su alrededor. ¿Puede alguien pretender gobernar un país si no se entera de los eventos que lo rodean? No tiene excusas el candidato. Al aceptar la candidatura presidencial de manos de Enrique Peña Nieto, aceptó recibir el beso del diablo. Esto deja marcas fatales. En la tierra cómo en el infierno. Nunca, una novia tan capaz había revestido un disfraz de boda tan apestoso. ¿Habrá algún novio que le cree cuando afirma que garantiza la confianza? Decididamente, la actitud hacía la corrupción debe definir esta elección. Cerrar los ojos en la oscuridad, nunca ha hecho a un candidato más clarividente con relación a su paso por los infiernos tenebrosos de la corrupción del sistema más corrupto. butruilled@hotmail.com

Roberto Guillen

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