CONTRA LA CORRUPCION

CONTRA LA CORRUPCION

POR DANIEL BUTRUILLE

La democracia española le está dando una lección a la seudo democracia mexicana. Mientras el presidente Peña se abriga detrás de Virgilio Andrade y sus similares para defenderse de las evidencias de la casa blanca y del tren rápido, mientras que Manlio Fabio se tiene que amparar para no correr el riesgo de ir a dar a la cárcel, mientras el PRI tiene que recurrir a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para salvaguardar sus operarios tramposos, agarrados con las manos en la masa en Chihuahua, en España, allá en el Parlamento, Pedro Sánchez, presidente del opositor PSOE, no se cansa de pedir repetidamente a Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno que presente su dimisión luego de que su formación, el conservador Partido Popular (PP), fue sancionado la semana pasada por la justicia como beneficiario de una trama de sobornos a cambio de contratos, conocida como trama Gürtel. Las cantidades de las cuales se hablan allá, harían destornillarse de la risa a cualquier político mexicano… ¡unos cuantos miles de euros! Nada que ver con los cientos de millones de dólares desviados aquí por el presidente, su partido, los gobernadores afiliados y no pocos alcaldes (de cualquier color político) en todo el país. En España, la representación popular expresada en el Parlamento, será quien tome la decisión de remover o mantener al jefe de gobierno. Aquí, frente a un presidente intocable, ningún representante de la partidocracia se atreverá a lanzar la primera piedra, ya que le sería devuelto tan rápido como si hubiera tocado una resortera de hule. El camino por recorrer es todavía muy largo. Mientras la indiferencia de la ciudadanía frente a una corrupción desbocada siga prevaleciendo, la sanción electoral seguirá la única válida. Pero muy válida y pronto lo observaremos. Todavía falta para que enfrentada a los escándalos de cualquier Estafa Maestra, la multitud llene espontáneamente el Zócalo para exigir la renuncia y el encarcelamiento de los responsables de tales aberraciones legales. Falta cada día menos. Solamente falta que la multitud defraudada por la corrupción de los servidores públicos, aprenda a calcular cuánto le están robando y lo que significa en términos de pobreza, de atraso económico y de injusticia social. Pronto aprenderán a calcular y las consecuencias aparecerán a la vista. butruilled@hotmail.com

Roberto Guillen

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