LA FIEBRE DE LOS CASINOS YA SEDUCE A CANACOS Y CAINTROS

LA FIEBRE DE LOS CASINOS YA SEDUCE A CANACOS Y CAINTROS

POR RAÚL A. RUBIO CANO

 

La Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, es producto de un conjunto de acuerdos internacionales que fue estableciendo el gobierno mexicano desde la Organización de las Naciones Unidas. El consenso democrático de las mismas naciones que integran la ONU, fincaron los lineamientos para desarrollar una alternativa legal en nuestro país (como en muchos otros países), que permitan alcanzar un mejor desarrollo urbano para todos y en armonía con el medio ambiente, teniendo como prioridad, atacar el cambio climático y así, en el caso mexicano, poder meter orden a 56 metrópolis que han crecido en los últimos años, generando con ello, muy diversos problemas urbanos, ya que debido a las reformas del artículo Constitucional del 115 con Carlos Salinas de Gortari, se fueron favoreciendo los intereses de unos cuantos desarrolladores urbanos y alcaldes afines a los mismos. Un proceso que en Nuevo León, los “zares del urbanismo” y sus alcaldes, hoy andan “tirando alaridos” para que el negocio de la tierra y sus desarrollos sigan a su favor y continúe el detrimento del hábitat de la ciudadanía y del medio ambiente y esto, es lo que influye en los diputados del Congreso de Nuevo León para llevar a la mayoría, obviamente, del lado de los zares del desarrollo urbano y sus redes de apoyo y así, poder minar el esfuerzo de la Federación en la aplicación de la Ley General de Asentamientos… aprobada el 11 de noviembre del año pasado y descarrilar las luchas de doña Sociedad Civil por un mejor hábitat. La lucha sube de volumen porque diferentes grupos y voceros de los “zares del urbanismo” están llevando propuestas al Congreso para dejar ad hoc a sus intereses esa Ley General de Asentamientos Humanos… llegando incluso a situaciones gravísimas no sólo de índole jurídico, sino moral, como es el caso de dejar de prohibirse el uso de suelo urbano para centros de apuestas; algo propuesto por organismos empresariales como la Caintra, Canaco, Coparmex y demás (El Norte 11/10/2017), demostrándose con ello, que lo que fueran catedrales del empresariado regio (implementadas bajo el ojo y gusto de gente como Eugenio Garza Sada) hoy, con esa propuesta para favorecer la instalación de casinos, ponen en evidencia que se ha abandonado en ellas el interés por promover el desarrollo del capital productivo que en décadas pasadas era la guía del desarrollo económico local y nacional, y ahora, hasta ellos, los Caintros, Canacos y demás, se inclinan a favorecer al capital obtenido del juego -que obviamente no es para la asistencia pública, como dice la Lotería Nacional-, sino para unos cuantos casineros que manejan esas trampas que son tales sitios de apuestas para saquear los bolsillos de ingenuos y así afectar el ciclo de valorización del Capital. Lo lamentable, es que la Caintra, que se había caracterizado por promover valores en las nuevas generaciones hoy, son los encargados de impulsar casinos en la localidad ¡Malajos sean! raurubio@gmail.com

Roberto Guillen

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