EL MAGISTERIO Y SU COMPROMISO SOCIAL…

EL MAGISTERIO Y SU COMPROMISO SOCIAL…

POR ROBERTO GUILLEN

 

La encontré en una protesta donde unos pocos pugnan por recuperar el antiguo palacio federal para la comunidad artística de Monterrey. Su nombre: Lupita Villarreal Ancer, dueña de una sensibilidad que rebasa las aulas , los horarios y demás costumbrismos que nos impone un sistema de cosas. De tal manera que de inmediato sentimos el toque eléctrico-espiritual para extenderle una invitación a nuestro programa de radio, El Contagio de la Imaginación, donde en compañía de su esposo, Leo Delmar, se pronunciaron por el contacto directo entre los humanos, ante el avasallamiento del gadget, que se ha convertido en algo así como el becerro de  oro del siglo XXI. Ante la pérdida de los valores, la maestra Lupita nos trasladó con la gran verdad del pensador George Steiner, cuando nos dice la esencia de la Educación y el Conocimiento es el Amor.

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Cómo olvidar  aquella mañanita cuando la maestra Lupita Rodríguez, directora de los CENDI, nos abrió la puerta de un programa escolar de primer mundo. Inolvidable  la sensación de compromiso, éxito y profesionalismo, que se traduce en más de 40 premios a nivel estatal, nacional e internacional.

La síntesis de una trayectoria sobresaliente: Amo ser Maestra.

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Mientras viajaba en el transporte proletario supe que los cachuchones al servicio de Adríán de la Garza lo zarandearon por andar protestando en un día como hoy, 15 de mayo. Sí, queridos lectores, se trata del maestro Cota, el profe de la voz atronadora y del compromiso vigoroso, siempre pugnando por sus colegas. Un sobreviviente de aquella pesadilla gastalona que terminó pagando cara su traición en la prisión, reducida a una pobre dinerosa que sirvió al sistema y que no le tembló la mano cuando había que atentar contra los disidentes de un sistema que hace de una reforma educativa  una simple y siniestra reforma laboral.

Por cierto, cuando tuvimos a la maestra Lupita Villarreal Ancer  en nuestro programa, le preguntamos la  pregunta que  le haría a Elba Esther Gordillo, en caso de que se tomara un café con ella. Pero la maestra Lupita hizo un sutil gesto de repugnancia y después nos confesó que definitivamente su Dignidad no le permitía siquiera tomarse un café con ella.

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Cuando era morrillo, cursé la primaria en la escuela Manuel M. Cerna, ubicada en calles de la colonia Independencia. Conocí las vocales y aprendí a leer Gracias una maestra de nombre Silvia, quien me prodigaba un cariño, que 40 años después resulta inolvidable. No sé si porque me consideraba un chavito inteligente, o de a tiro porque me vio muy jodido, pero el caso es que me invitaba a comer caldito de pollo en su casa. Ahhh…la sopa calientita de fideo. También me regalaba chocolates, gansitos y otras  golosinas. Si todavía vive, debe tener como unos 80 años. Si alguien la conoce o sabe de ella, ay me la saludan, díganle que su niño de la indepe Colombia todavía sigue danto lata con la Palabra …

Roberto Guillen

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