EL INFIERNO MATRIMONIAL

EL INFIERNO MATRIMONIAL

POR JOAQUIN HURTADO

Yo: voy a fumar un porro para ver la serie Fargo.
Ella: yo también, pero antes guardaré las cosas del pinito.
Yo: me avisas cuando termines, voy a escuchar una sinfonía de Mahler.
Ella: prepara algo para botanear.
Yo: Mahler no permite distracción.
Ella: bueeeno, yo hago la botanita.

Después de una hora…

Ella: listo, hice unos sangüichitos.
Yo: qué rico, pero mira, no quiere jalar el control remoto, no aparece la flechita.
Ella: a ver.
Yo: me horroriza cuando empiezas a picarle a los aparatos, los dejas peor.
Ella: mis manos son mágicas, las tuyas joden todo.
Yo: no mamex.
Ella: resetea el aparato a ver si quiere.
Yo: pues no quiere. Ha de ser falla de Netflix.
Ella: algo le moviste que lo dejaste pior.
Yo: tú ves más películas que yo, algo le jodiste que no se oye el sonido.
Ella: mira ya jaló, ya aplácate.
Yo: qué viaje con mota tan pinche.
Ella: ya va a comenzar el capítulo, ve a calentarme el café.
Yo: sí, amor, cómo no, y no quieres un poco de lechita.
Ella: bueno, sí, y traes unas galletitas de la despensa.
Yo: no vuelvo a fumar hierba, contigo me sabe a diablos. Me alteras los nervios
Ella: jaja, cuáles, si ya te los destruyó tu adicción.
Yo: ellaaaa, la señora santurrona que se cree con mucha autoridad moral para criticar las adicciones.
Ella: ya quiero ver sangre, vuela a la cocina y tráeme el café caliente con las galletitas de dieta.
Yo: ¿y qué más quiere la reina?
Ella: que ya no me jodas, estoy en trance mariguano y no respondo.
Yo: mientras aquí tienes a tu esclava.
Ella: a ver si ya te callas, gata igualada…

Roberto Guillen

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