DE MAGO PUEBLERINO A FACTOR ELECTORERO

DE MAGO PUEBLERINO A FACTOR ELECTORERO

POR DANIEL BUTRUILLE

Ya salió al descubierto lo que todos sabíamos. Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, Gobernador Constitucional del Estado soberano de Nuevo León,  no ha dejado de ser un poblador de Pablillo, Nuevo León, y su propósito de gobierno era de apantallar a don Cucho su vecino de la milpa de al lado y a doña Pepa, la del solar de enfrente, y mostrarles en un estilo digno de una película surrealista, que lo que les platicaba era realidad. ¿Quién sabe quién podrá habitar en esta ilusión en medio del desierto, por más que su dueño glorifique la calidad de su cielo? ¡Qué miseria tan grande para Nuevo León! ¡Qué insulto tan doloroso! para todos los que votamos por él, darnos cuenta que había tan poco sustento detrás de una campaña que engañó a 1 millón de electores. ¿Será serio cuando pretende ser candidato a la presidencia de la República? O ¿también pretende apantallar a don Cucho y a doña Pepa y a los demás habitantes del ejido? ¿Será tan superficial la política que le permitió llegar a la gubernatura o será tan desesperada la postura de los electores potenciales que son capaces de entregarse al primer encantador de serpientes que recorra las calles del pueblo? La desesperación por la corrupción, hecha sistema de gobierno, orienta a los electores a evaluar nuevas alternativas y a caer en trampas inconfesables. El Gobernador de Nuevo León no es más que factor electorero manipulable para la elección de 2018. Los ciudadanos debemos externarle a Jaime Heliodoro, la necesidad que tenemos de instituciones fuertes y confiables, no de payasos ni de magos pueblerinos.  ¡Qué desilusión! para quienes apoyamos tan fuerte las candidaturas independientes en medio de una partidocracia destructiva y corrupta. El independiente resulta más corrupto y más destructivo que la partidocracia que pretende combatir. Habrá que aceptar que hasta ahora, la solución independiente resulta una mala solución. O es un juguete de quienes aparenta combatir o es una manifestación desgarradora de impotencia frente al poder aplanador de unos partidos políticos que todo lo compran y todo lo corrompen. Falta mucho para solucionar la tarea de reinventar un sistema político que no ha encontrado más que payasos y lloronas, escapadas de un sistema de partidos en el cual los perdedores se declaran independientes. Jaime Heliodoro merece que Luis Estrada vuelva a filmar La Ley de Herodes. Ahora sí, Jaime Heliodoro podrá decir a don Cucho y a doña Pepa: “¡Están jodidos porque quieren!” butruilled@hotmail.com

Roberto Guillen

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