ENTRE EL POETA CELEDONIO Y LA BELLEZA DEL FUTBOL

ENTRE EL POETA CELEDONIO Y LA BELLEZA DEL FUTBOL

ROBERTO GUILLEN

 

Y cuando yo muera

en que memoria quedará la mía

Celedonio Junco de la Vega

 

Queridos Lectores:

Vengo saliendo de la presentación del libro «El  Ilustre Pigmeo» -editorial Font-, escrito por Roberto Gómez Junco, conocido ex jugador de fútbol y lúcido comentarista que le ha valido constituirse en una autoridad en ese fenómeno social que paraliza a una ciudad o al mismo globo, cuando la disputa es entre las naciones.

En  busca de una estética por distanciarse de lo «futbolero», el autor hurga en las letras de su bisabuelo y poeta, Celedonio Junco de la Vega, como una manera de hermanar la belleza de la poesía con la belleza del futbol y su pasión por la Literatura. La Belleza como hilo conductor para no hundirse en el Hooligan de la nota roja. La Belleza de una chilena para no empacharse con la fauna de los intelectuales pajizos.La Belleza de un poema para no convertirse en un fabricante de fanáticos. La Belleza del Diálogo para no desgañitarse gratuitamente.

El fubolista que se convirtió en columnista ha llegado a la feria Uanleer, pero no con el tufo de lo presuriento por vender, por hincharse de fama, por corretear locamente la zanahoria del éxito; mas bien como una loa a eso que Renato Leduc llamaba «sabia virtud de conocer el tiempo».

Al ir en busca de Celedonio, Gomez Junco no solamente busca hermanarse con las inteligencias de un Jorge Valdano, un Javier Marías, un Juan Villoro, sino que también le extiende un guiño a la ciudad que afecta el adjetivo de lo futbolero.

***

Si en el futbol el autor encuentra la belleza de una estrategia y la misma felicidad por gritar Gol, procura no agotarse en una mera contingencia glotona y nos abre el baul de la poética que distinguió la existencia de su bisabuelo, un epigramista que no dudaba en sacar el fistol para ubicar a quien osaba menoscabarlo.

Así nos relata la anécdota que explica el título de su obra:

Cuentan que en un ocasión se encontró con otra persona que se creía muy alto, creo que medía como 1:75 (risas) y lo saludó así

-Adios Ilustre pigmeo

-Adios insigne gigante

que te me paras por delante

y con ese rostro tan feo

***

El futbolista ya luce sus ropajes de esteta, Su narrativa nos invita. Ya escribiremos cuando incursionemos en sus páginas.

 

Roberto Guillen

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