LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE MAURICIO FERNANDEZ

LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE MAURICIO FERNANDEZ

POR DANIEL BUTRUILLE

¿Será Mauricio Fernández un filántropo generoso? Entregará, él y sus hijos, sus colecciones en comodato a un museo todavía imaginario, lo que representará una doble carga para el municipio de San Pedro. La carga de una inversión para construir, operar y mantener un museo, aún si esta inversión no es prioritaria para el municipio, y la carga del sacrificio de un área verde valiosa que muchos no aceptan perder. ¿O será Mauricio un acomodado abusivo que aprovecha la sumisión sin límite de un Nuevo Vallarta, cabildo con poca capacidad de expresión propia para encontrar una solución al problemón que tiene con la imposibilidad de lucir sus propiedades y las de sus hijos, ya que no se le dio convertir la Milarca en un museo? Por lo tanto, hay que llevar el contenido de la Milarca para llenar un museo, que de rebote pretende llamar la Milarca. Me fascinan los buenos museos. Representan fuentes de sensaciones artísticas, generalmente, fuentes de enseñanzas, casi siempre oportunidades de enriquecer su cultura personal. Me molestan enormidades estas personas que se consideran el ombligo del mundo y que no conciben una sociedad en la cual pasarían desapercibidos. Cada quien su estilo. No conozco la Milarca, y no se de sus colecciones más que lo que he leído acerca de sus tesoros paleontológicos, de su techo mudéjar y de pinturas de maestros famosos. Regresando a la pregunta original: ¿es Mauricio un filántropo ejemplar que merece ver su nombre en letras doradas en el Parque Rufino Tamayo, o es Mauricio un coleccionista compulsivo, que ha comprado a lo largo de su vida mil cosas tan bellas como inútiles y que frente a la puerta de su otoño personal encontró una solución a su problema de espacio y de costo de mantenimiento de tantas piezas tan impresionantes cómo disparejas? Que paguen los sampetrinos junto con él; les guste o no les guste un techo mudéjar o el Mauriciosaurus Fernandezi y sus explicaciones sofisticadas. Es fácil confundir la egolatría y la convicción de estar sirviendo al pueblo. ¿No han sido así todos los caudillos, ahora denominados en forma despectiva “populistas”? ¿Será el cabildo el más indicado para aprobar decisiones de esta naturaleza? ¿No debería lanzarse un referéndum o consulta pública para saber que opinan los contribuyentes de San Pedro acerca de entregar recursos de sus impuestos para abrigar el Mauriciosaurus Fernandezi? Es una decisión que no merece esperar al relevo de ayuntamiento. Sería un ejercicio cívico muy apto para calentar el proceso electoral del mes de julio. ¿Quién lo lanza? butruilled@hotmail.com

Roberto Guillen

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