LA DESAPARICIÓN DE LAS IDEOLOGÍAS…

LA DESAPARICIÓN DE LAS IDEOLOGÍAS…

POR DANIEL BUTRUILLE

La degradación de la vida política del país se va acelerando cómo si fuera un tornado que todo lo destruye en su paso. La autoridad presidencial desapareció en los tiempos de Ernesto Zedillo quien cedió frente a los banqueros y permitió la constitución de un FOBAPROA que arrasó con las finanzas del país y que todavía estamos pagando. Vicente Fox cegado por Martita no supo hacer nada para rescatar la decencia. Más bien abonó generosamente  a la indecencia. La partidocracia pretendió ocupar el lugar dejado vacante por un presidencialismo en declive, pero rápidamente se descalificó por la voracidad de sus integrantes que idearon un sistema en el cual el poder de corromper no era exclusividad del presidente, sino un poder compartido por los partidos políticos y sus gobernadores en turno. Acaba de auto inmolarse con la última generación de gobernadores que arrastró Peña Nieto con él, desde Rodrigo Medina hasta los Duarte y tantos otros que la lista no cabe aquí. Sin hablar de Humberto Moreira que encubrió su corrupción desbocada con el destape de Peña Nieto. Él cual quedó encantado de cruzar camino con otro igual de corrupto que él. La degradación de la vida política del país es consecuencia de la desaparición de las ideologías. Quién podría decir con claridad las diferencias ideológicas entre el PRI, el PAN y el PRD (y el MC y el PANAL, el PT y el PES). Nadie, a punto de que PAN y PRD, arrastrando partidillos locales se pueden fusionar en un frente electoral. La desaparición de las ideologías ha dado lugar a la aparición de los intereses personales. Ya no hay partidos políticos. Hay políticos que defienden intereses personales. Ya hay un Bronco quien para defender su interés personal, traiciona al PRI para inventar un gobierno mítico que nunca ha sabido concretizar en la realidad diaria de Nuevo León. Ya, hay una Margarita Zavala, descartada por el frente ingeniado por otros, pretende llevar su combate individual al terreno “independiente”. Ya hay un Armando Ríos Piter, olvidado de la partidocracia que se siente aspiraciones presidenciales. Ya hay un Pedro Ferriz de Con, ilusionado por las firmas de su revolución del intelecto, quién se siente con derechos y autoridad para manejar el país. ¿Cuántos más saldrán en búsqueda de las 900,000 firmas que les den un lugar en la boleta? Desgraciadamente, ninguno tiene autoridad porque ninguno profesa una ideología congruente. Todos, empezando por el Bronco, defienden intereses personales. Que diga el Bronco cuál es su ideología y su plan de Nación. Todo indica que en presencia de un INE carente de autoridad, y sin reglas claras y neutrales, la elección de 2018 se presentará cómo un caos peligroso. Las consecuencias podrían ser desastrosas para el país y con muchas secuelas para las generaciones futuras. Alguien tendrá que poner orden si no queremos un desorden destructivo. ¿Los empresarios? ¿El ejército y la armada? ¿El crimen organizado? Cada quien puede alargar la lista y sacar sus favoritos. Mientras tanto, Donald Trump ya inició la construcción de su muro. Con o sin el apoyo del pueblo americano. butruilled@hotmail.com

Roberto Guillen

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