«AQUI SOLO MIS CHICHARRONES TRUENAN»

«AQUI SOLO MIS CHICHARRONES TRUENAN»

POR DANIEL BUTRUILLE

El Ciudadano Jaime H. Rodríguez Calderón que por obra y gracia del voto popular se ostenta como Gobernador Constitucional del Estado de Nuevo León, pretende plantear un reto a los principios de la democracia. Está condicionando su asistencia al Congreso a no escuchar las críticas de los diputados (representantes del pueblo) y a ser, él, escuchado. En otras palabras, “cállate pueblo, y déjame hablar a mí que tengo la verdad en la boca”. Y además, pretende ser candidato de los neoleoneses a la presidencia de la República. Sabemos que sus lecturas ordinarias son del Libro Vaquero, las cuales poco pueden aclararle cuáles son sus obligaciones en un régimen democrático. Por cierto, no son las muchachonas pechugonas de esta literatura barata que le podrán orientar sobre la conducta a adoptar para apegarse a los principios básicos de la democracia. Y probablemente, sus 33 años de militancia en el PRI no le ayudan mucho a entender el significado del dialogo en una sociedad democrática. Para la sociedad civil de Nuevo León, es tema de alarma máxima que su gobernador se declare en rebeldía contra el dialogo democrático. Esperamos que así lo entienda el Consejo Nuevo León. Las diferencias con los partidos pueden ser abismales. El rechazo físico hacía los representantes y voceros del Congreso pueden ser fenomenales. Pero, en una República, la Constitución dicta el equilibrio de poderes. Jaime Rodríguez lo está pisoteando. Y al mismo tiempo, llamando a unos seguidores hipotéticos a avalar su candidatura para ser presidente de los mexicanos. ¿También pretenderá pisotear el Congreso de la Nación? ¿Sus intenciones son de restablecer una dictadura presidencial, menospreciando la representación popular? Preocupa bastante que a muy altos niveles de la nomenclatura del sistema político mexicano, Jaime Rodríguez haya recibido apoyos ($$$) que le permitirán divulgar en todo el país su demagogia barata, nociva para la democracia y destinada a levantar el pueblo contra el pueblo. Un sistema desesperado recurre a todos los trucos, pero no mide los peligros de sus apuestas. ¿Logrará el Bronco recabar las firmas que requiere en el estado de Nuevo León? Él mismo lo dice: es una especie de referéndum. Ya ni habrá necesidad de organizar el movimiento de revocación de mandato. A menos que a pesar del rechazo popular se aferre a la Silla. El ocaso del régimen político mexicano no acaba de sorprendernos. Todavía asistiremos a muchos resbalones como los del Bronco. La sabiduría popular y electoral, tendrá la última palabra. Siempre y cuando los chanchullos no rebasen la capacidad de respuesta de un electorado cada día más preparado y cada día más dispuesto a pelear por sus decisiones. butruilled@hotmail.com

Roberto Guillen

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