VISITA A SALVADOR DALÍ

VISITA A SALVADOR DALÍ

POR GIOVANNI PAPINI

Fui a ver una muestra de obras de Salvador Dalí, con la esperanza de encontrarme con el famoso pintor catalán. Y efectivamente estaba allí, en el fondo de la última sala, con sus bigotes largos y enhiestos como los de un malandrín manchú, siendo la figura central de una reunión de adolescentes imberbes y viejas señoras teñidas y reteñidas. Me dijeron que aquel era su auditorio predilecto: el de los que todavía no habían comenzado a vivir y el de las personas que ya habían dejado de vivir. Por intermedio del secretario de la exposición hice preguntar a Dalí si podía concederme una audiencia privada, de breves minutos. El pintor me miró fijamente por un buen lapso y me dijo:

– Lo conozco, he leído su diario y me asombra que se haya demorado tanto en venir a conocerme. Mis palabras le hubieran ahorrado el fastidio, hasta el inútil suplicio de escuchar millares de palabras sin peso y sin sentido. ahora, es demasiado tarde. Vuelva, pues, a sus imbéciles de escape libre y a sus loros cronométricos».

Me disculpé lo mejor que pude, pero Dalí se mostró irreductible; sus bigotes se agitaban al soplo de su ira mal contenida:

– Vàyase Mister Gog, no soy yo el hombre que usted busca. Usted no podría comprender ni siquiera uno de mis pensamientos. Usted ama a los hombres originales, y yo estoy muy por encima de la originalidad puesto que represento lo nuevo en lo eterno. Usted busca a los hombres inteligentes, y yo estoy por encima de la inteligencia dado que soy el genio absoluto, el genio tout court.

«No puedo decir que soy semejante a usted, que está todavía sumergido en las bañeras de la banalidad. En estos tiempos mi empresa es demasiado importante y no puedo perder ni siquiera un minuto para reparar ese mecanismo gastado que es su cerebero»-

-Pero, ¡señor Dalí!…

– ¿Tal vez quiere saber qué es lo que estoy haciendo? Es cosa demasiado difícil para usted. simplemente, estoy transformando en formas y signos nuevos toda la realidad humana y divina; estoy dando vuelta al mundo que todos conocen a fin de mostrar la otra parte, el anverso, el otro lado. La verdad es como la luna que muestra solamente una de sus faces. solamente mi genio puede imponer una segunda y más auténtica visión del universo. Dios ha dejado su creación a medio hacer, corresponde ahora a Salvador Dalí completarla y terminarla. Por todo ello estoy obligado a rehacer a Dios, es decir, la idea errada y baja que tienen los hombres a cerca de Dios. Dalí no es un artista como lo fueron todos los artistas hasta hoy, sino es un creador que ha de abrir la segunda era de la humanidad: antes de Dalí y después de Dalí; Dalí es el último redentor y la pintura es su evangelio. ¿Cómo quiere, pues, que pueda perder ni un solo minuto con usted? Váyase o lo haré expulsar por mi ángel gendarme».

Ya tenía bastante, ya había conocido la persona de Dalí y su manía. El pintor me había dicho mucho más de lo que yo quería saber. Ni siquiera lo saludé, salí de la exposición y entré en seguida en un café de la Rambla para tomar una naranjada fresca

Roberto Guillen

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