LA AGENDA DE LA PATRIA

LA AGENDA DE LA PATRIA

POR ROBERTO GUILLEN

Queridos lectores:

En el rio revuelto de la feria electoral, es preciso convocar a la claridad y priorizar lo que el poeta y activista Javier Sicilia denomina La agenda de la patria. Como ustedes saben, después de la muerte de su hijo, a manos de una gavilla de malandrines, fundó el Movimiento para la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), una organización que no ha cesado en su lucha por pacificar el país. A continuación les compartimos un fragmento de su artículo que semanalmente publica en la revista Proceso:

La agenda de la paz y la justicia no puede seguir siendo soslayada por las partidocracias y reducida, por lo mismo, a un asunto electoral, a un tema más de las múltiples agendas del país. Es, repitámoslo, la agenda fundamental, la agenda de la patria. Sin paz y sin justicia, no hay ni habrá posibilidad de convivencia humana y, en consecuencia, de democracia y de civilidad. Sin ella, México continuará siendo lo que hoy es: el territorio de la barbarie, de los asesinados, desaparecidos,desmembrados, esclavizados y prostituidos; el país de las fosas clandestinas bajo un decorado de palabras y de acciones políticas vacías.
«No hay camino hacia la paz -clamaba Gandhi-; la paz es el camino», la paz, que va de la mano de la justicia, se establece primero, aceptando que habitamos en la violencia extrema; segundo, que la paz debe ser prioridad del país, tercero, que en ese terreno debemos tener todos juntos el mismo esfuerzo con la misma estrategia y, cuarto, que debemos, como dice Roberto Ochoa, cambiar el modelo securitarista, con el que en esa materia han gobernado las administraciones de Calderón y de Peña, por un modelo humanitarista.
La paz y la justicia del securitarismo se basa en el control social mediante policías, ejércitos, cámaras de vigilancia, centros de inteligencia computarizada, mayores penas a los delincuentes hasta llegar, es la tentación de mUchos, a la pena de muerte; es decir, se basa en un régimen -semejante al que busca imponer de manera ilegal el crimen organizado – anclado en el miedo. Lo que tenemos bajo ese modelo, en cuyos lomos, dice bien Ochoa, » cabalga la ruinosa y alucinante utopía del libre mercado», es el horror y la muerte.
El modeo humanitarista, en cambio, se inspira en la justicia y la no violencia…

Roberto Guillen

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