EL MISTERIO DE REYNA CASTAÑO

EL MISTERIO DE REYNA CASTAÑO

POR ROBERTO GUILLEN

Esa noche decembrina en la fábrica literaria de Felipe Montes un cuadro de gran formato king apabullaba mi atención. Más Allá de toda nomenclatura científica, me acariciaba con la onomatopeya del Misterio:

tshs…tshs…tshs… 

Nunca imaginé la Sorpresa que ya me preparaba el ajedrez del destino.

¡La surprise!

¡La surprise!

***

Gracias al maestro Xosse de Sade tuve la suerte de conocer a Reyna Castaño, quien se fue a la escuela Adolfo Prieto para sumergirse en la Belleza del grabado. Se repite el Destino. Sí, queridos lectores, una vez más se volvió a repetir mi destino: Un (a) Artista mostrándome su obra. El momento de Novela se suscitó cuando me invitó a una exposición colectiva, donde hasta la fecha exhibe algunas de sus obras en el Museo Metropolitano de Monterrey.

Mis pupilas y mis sentidos se perdieron en el tiempo cuando descubrí una obra que me trasladó con aquella atmósfera en la fábrica literaria de Felipe Montes. Sí, era mi reecuentro con un Misterio que ahora me sonreía con la frescura de una cascada:

¡Suuuurprise!

Mi sensibilidad ya viajaba en una obra de Reyna Castaño, titulada como Ensayos del Pensamiento.

***

Si yo fuera Salomón Marcushamer exhibiría esa obra en un punto estratégico del dominante Pabellón M, como un  bello emblema- y exótico vestigio- del entrepreneur regiomontano.

***

Si yo fuera Mauricio Fernández la invitaba a  la Milarca, destapaba la mejor botella de la cava, y con el gesto de una festividad mitológica le preguntaba:

Dónde quieres exhibir tu obra Reyna?

***

Ahhh… si yo fuera…

Roberto Guillen

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