DE UN ENCUENTRO CON LAS MARAVILLAS DE LA NATURALEZA

POR ROBERTO GUILLEN
Ahhh…querido lectores, de habitar en las incandescentes tuberías de la jungla urbana, de pronto nos vimos entre los caprichos de la Madre Naturaleza, allá por las tierras desérticas que vieron nacer al viejo luchón de Venustiano Carranza. Un viaje a Cuatro Ciénegas, Coahuila, es un encuentro espiritual con la Pacha Mama. Un temazcal con el padrecito Sol en las dunas de yeso. En síntesis, un tour de magia y asombro… tanto que nos hace falta a nosotros los urbanitas que vamos por la vida con la prótesis de la oquedad. Nos trepamos a la Sprinter que rentó mi amiga Nancy para arrancar el viaje inaugural de su agencia Cuatro Ciénegas Tours, donde al llegar ya nos esperaba la funcionaria de turismo, Jackeline Cantú, quien nos brindó una cordial bienvenida, al tiempo que cortaba el listón inaugural, dándole a nuestro viaje el toque de la Institucionalidad, que se traduce en un serio compromiso por parte de las autoridades municipales. Si bien, el objetivo es incentivar el turismo en la región, también es preciso mencionar que se trata de un área federal protegida, tal como nos vino explicando el biólogo Arturo Contreras Arquieta, durante el mismo recorrido. Por tanto, es preciso puntualizar que ir a las conocidas “pozas” de Cuatro Ciénegas, no solo se reduce a un momento de esparcimiento y echarse un dulce chapuzón en esos caprichos de la naturaleza, que parecieran ser la piscina de un querubín o la alberca exótica de algún objeto volador o terrestre no identificado. La Naturaleza como un Santuario de las Maravillas…