NO

NO

GERSON GOMEZ

Desde la palestra de los magistrados, la resolución para reponer las elecciones por la capital de Nuevo León resulta una burla para la ciudadanía. Quienes asistimos de buena fe a emitir nuestro sufragio y quienes contabilizaron nuestras intenciones en las papeletas, nuestros vecinos, resultamos agraviados por la torpe insistencia en los tribunales de los abogados del PRI y el PAN. En plena época decembrina, donde nadie de nosotros está interesado en escucharles, ya es momento del silencio de quienes pretender el poder. Para quienes detentan la influencia de los medios de comunicación, solo existe el bipartidismo. No conceden y no conocen más allá de sus intereses financieros, la sociedad de los buenos modales. Tanto Adrián o Felipe, representan la forma burda de corrupción. Son insalvables en muchas áreas de trabajo. No han sido ni serán buenos administradores. El cargo de Alcalde, en ambos personajes, les queda grande. Pero uno de ellos, indudablemente, tiene las posibilidades reales de hacerse del honroso cargo público. Donde la gavilla de bandoleros, sus colaboradores y ellos mismos, esperan el momento preciso para los negocios magníficos. Al amparo del poder. No del servicio noble y desinteresado. Como debería de ser en la forma ética. Ir a votar el 23 de diciembre no es una alternativa moral para resolver el conflicto. Sino validar la podredumbre de quienes inflaman el alma de los regiomontanos. El abstencionismo o la anulación del voto, es un grito consciente, contra esas sectas de hampones de traje y corbata

Roberto Guillen

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