LOS «GANONES» DEL ORO NEGRO

LOS «GANONES» DEL ORO NEGRO

POR LUPITA RODRIGUEZ MARTINEZ

Monterrey.- Mientras que la población mexicana sufre los estragos del ‘gasolinazo’ del 8 por ciento que el gobierno peñanietista impuso a partir de febrero y cuyos ajustes de precios siguen a la alza, los nuevos consorcios petroleros integrados por empresarios mexicanos y extranjeros disfrutan de una gran celebración con la reforma energética.

Los nuevos petroleros están de plácemes porque para ellos volvió la ‘fiebre del oro negro’ al adjudicarse un paquete de 21 licitaciones o contratos terrestres y marítimos para la exploración y extracción de petróleo crudo y de gas natural por dos mil millones de dólares a lo largo de 30 años de vida.

Los más felices resultaron los neo-petroleros regiomontanos por ser los grandes ‘ganones’ de la segunda y tercera licitación de la Ronda 2, al obtener 13 contratos para desarrollar igual número bloques petroleros o áreas de gas, en una jornada de subastas sin contratiempos y sin reclamo alguno.

Así tenemos que el Grupo Alfa de las afortunadas familias de Armando Garza Sada y de Dionisio Garza Medina, presidente y ex presidente del conglomerado regiomontano, desembolsó sumas millonarias de dólares para entrarle al ‘negocio’ antes exclusivo del Estado Mexicano y hacerle ‘sana competencia’ a Petróleos Mexicanos (Pemex).

A través de su recién creado consorcio Jaguar Exploración y Producción y de los fondos de inversión en hidrocarburos Grupo Topaz y Grupo Newpek, ambos filiales de Alfa, ganaron 13 de 24 contratos subastados en la Ronda 2, para explorar y extraer petróleo crudo ligero y ultraligero o gas húmedo y condensados, todo ello porque son inversiones que les brindarán una “rentabilidad atractiva”.

Para el millonario desembolso, el Grupo Alfa se apoyó en sus socios extranjeros. En este caso, el consorcio canadiense Sun God Resources y el consorcio norteamericano Verdad Exploration México, mediante los cuales se adueñaron de pozos petroleros ubicados en Tabasco, Veracruz y Tamaulipas, en éste último Estado dentro de la llamada Cuenca de Burgos, en donde ya tenían contratos múltiples desde el gobierno calderonista.

No pasa por alto que el mexicano más rico del mundo, Carlos Slim Helú, ganó dos contratos través de su consorcio Carso Oil and Gas, pagando 19.2 millones de dólares en efectivo para desempatar las licitaciones.

Pero, lo que realmente tiene embriagados de contento a los consorcios extranjeros, son los nuevos yacimientos petroleros en las costas de Tabasco del sureste de México, hallazgos que desde hace 80 años no se descubrían y cuyas reservas se estiman entre mil 400 y dos mil millones de barriles.

Se trata del pozo Zama 1, adjudicado en la Ronda 1 al consorcio Talos Energy, Sierra Oil & Gas y Premier Oil (de capital mexicano, texano e inglés), el cual -según sus promotores- representa un hito para la reforma energética, porque se puso en duda su éxito por el bajo precio del barril de crudo mexicano, que ha rondado los 45 dólares en las últimas semanas.

Frente a la nueva jauja petrolera, los que deberían desengañarse por el enorme yacimiento descubierto, el cual sería el quinto mayor hallazgo a nivel global en los últimos cinco años, son nuestros propios gobernantes, que en voz del presidente Enrique Peña Nieto salieron a difundir en cadena nacional, apenas el pasado mes de enero, la versión de que: “los yacimientos de petróleo ya se agotaron, porque la gallina de los huevos de oro se nos fue secando, se nos fue acabando”.

Tal fue una de las razones de Estado para justificar el criminal ‘gasolinazo’. Ahora habría que informar al Presidente que las empresas extranjeras “descubrieron el yacimiento petrolero extremadamente más importante en la historia de México”.

Quienes defienden la reforma energética como la panacea de nuestra economía, raudos y veloces se apresuraron a decir que no esperaban tan magno descubrimiento y siguen con su falso argumento de que el Estado Mexicano recibirá el 80 por ciento de la utilidad operativa por cada barril que se produzca, más impuestos y cuotas contractuales.

Con estos nuevos hechos se confirma que el ‘Robo Más Grande del Siglo’ se mantiene en marcha, orquestado y operado desde las más altas esferas del poder político y económico en contra de las grandes mayorías del pueblo y de nuestra propia soberanía nacional.

Roberto Guillen

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