LA HISTORIA DE UN PANISTA NO CAPITALIZADO POR SU PARTIDO

LA HISTORIA DE UN PANISTA NO CAPITALIZADO POR SU PARTIDO

POR ROBERTO GUILLEN

Queridos lectores, en una suerte de close up a la trayectoria del panista Ranulfo Martínez, bien podemos afirmar que no sólo está convertido en un valioso activo de la vida política en Nuevo León, sino que lamentablemente el instituto político que un día fundó Manuel Gómez Morin, el Partido Acción Nacional, lo mantiene relegado en la nube de un ostracismo, que ahora inteligentemente procura capotear al formar parte de las filas de la organización Propuesta Ciudadana, PRO, encabezada por la ex panista Verónica Sada.

De carácter afable y voz pausada, el político regiomontano que forjó su liderazgo en la Unión de Voceadores, ha hecho de la prudencia su divisa para no sucumbir al triste vacío de permanecer en la banca, mientras ve escalar a quienes han arruinado la imagen del partido con escándalos de nota roja y corrupción nacional.

“El corrupto no tiene el costo del repudio social.

El corrupto no tiene el costo de su corrupción…al contrario, ahí están, haciéndole guana-guana”

Si bien no afecta de flamígero como el famosillo Gilberto Lozano, tampoco se hace de la vista gorda:

A mi me apasiona todo lo que tiene que ver con transparencia…creo que si trabajamos en esta dirección estamos en la posibilidad de disminuir los actos de corrupción.

Y en la medida que hurgamos en su trayectoria y en su misma gestualidad, observamos que Ranulfo proyecta la sensibilidad de los que han trabajado hombro con hombro con los de abajo. Si en su sonrisa se dibuja la nobleza y felicidad de haber servido a sus semejantes como diputado, en su mirada se dibujan los hilos de una melancolía al ver que pasan los días, los meses, los años, y su partido no le brinda los espacios para retribuir con su valioso capital de sapiencia, obtenido en las mismas filas con sus correligionarios.

Su sentido de indignación debiera ser la misma carta de presentación del PAN. Pero no. Los tiempos han cambiado y el repudio social se ha encargado de acuñar un término para obviar el maridaje que se traen priistas y panitas: El PRIAN.

¿Que le viene a la memoria a Ranulfo Martínez cuando escucha esta palabra del repudio social? ¿Qué siente Ranulfo? ¿Será cierto?

Una vez más la nobleza del esfuerzo, de la cultura del esfuerzo – Luis Donaldo Colosio, dixit- se transfigura en su sonrisa, para cuasi-admitirlo entre líneas.

Cuando lo vimos denunciar las inconsistencias para aplicar la figura de la revocación de mandato, en un foro organizado por Propuesta Ciudadana, en el Congreso del Estado, lo observamos como un ejemplar activista político, pero también como un desplazado de la vida partidaria.

La revocación de mandato es un mal chiste…un pésimo chiste

Ya lo vimos queridos lectores, junto a Verónica Sada y Pepe Múzquiz, en esa ventanilla del congreso presentando su inconformidad ante la cantidad absurda de firmas que se requieren para deshacernos de quienes no Sirven a la comunidad.

Claro que también pinta su raya con el regreso de “las pluris”. Por cierto, un tema que ni siquiera necesitamos ponerlo sobre la mesa. Sino que su sentido del Honor, que debiera ser carta de presentación del PAN, aflora sin aspavientos. Sin desgarraduras. Natural.

¿Qué es la política para Ranulfo Martínez?

Es un ejercicio para servir y favorecer a tus semejantes…a los otros y a los tuyos. La política para abatir la corrupción, la desigualdad, la necesidad, la pobreza…

¿Hay algún personaje de la historia que ha marcado su vida…que explique la formación de Ranulfo Martínez?

Gandhi

¿Por qué?

Por su principio de la no violencia, siempre buscó la paz frente a todo conflicto social…

Otra vez musita su divisa. Como un amuleto y como su último as bjo la manga, una vez más vuelve a citar la prudencia… el barniz de su voz crítica para evitar confrontaciones con la institucionalidad que reviste toda asociación destinada a posibilitar el bien común.

Prudencia. Sabe de los oleajes caprichosos que surcan la Política. Prudencia, que del plato a la boca se cae la sopa. Prudencia, que hasta el mismo Fouche hizo las veces de un porquerizo para esperar la cresta de la ola. Prudencia…

 

 

 

 

Roberto Guillen

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