LOS MISTERIOS DE UNA MONEDA…

LOS MISTERIOS DE UNA MONEDA…

POR MIGUEL ANGEL ARRITOLA

10 pesos…equivalente a la dignidad de una mujer…..

Pensé que era una broma….O una cámara escondida de esos programas de pacotilla que gusta el ridiculizar a la gente….Pero no…..Todo se dió con naturalidad.

Fue el domingo, al filo de las 11 de la mañana. Yo iba a una entrevista.
De repente y de la nada, justo frente al hotel Ambasaador me sale al paso una joven de algunos 20 o quizás 22 años.

Sumamente hermosa, indiscutiblemente frágil y genuinamente alterada por una emoción que aún no acabo de asimilar.

«¡Hola…me puedes decir tu nombre…!»….

La miro…Su presencia es agradable, toda ella irradiaba paz, ternura, confort…

«¿Es necesario que te lo dé?» Le pregunto con tono de desconfianza pero al ver su timida mirada que baja en son de vergüenza me apresuro a decir ..»Miguel Ángel….Me llamo Miguel Ángel….»

Ella esposa su mirada en mi cara. Su semblante es otro, cubre esa triste mirada para dar paso a una mirada de luz….De mucha luz…..

«¿Sabes lo que es esto Miguel Ángel?»….

Me muestra una moneda de 10 pesos. No espera mi respuesta.

«Esta moneda, ni sabes lo que significa para mí Miguel Ángel, significa muchas penurias, muchas lágrimas, mucho dolor, significa una herida a mi dignidad como mujer, como ser humano. No sabes lo que tuve que hacer para obtenerla y te la quiero regalar a ti, pero a cambio de algo…»….

Yo me le quedo viendo. Miro a mi alrededor, esperando una cámara escondida, esperando ver a algún colega grabando para después decir. ..»caíste en la broma»….

Pero no, no había nada parecido a eso. Lo que sí había era gente viendo la escena.

«¿A cambio de qué …?» Le cuestiono a la chica.
«De lo que tú quieras que traigas de valor, no comercial pero si sentimental» me dijo la joven en tono de suplica.

Busco en mi portafolio y encuentro mi diente de elefante o de León, qué sé yo, y se lo entrego.

Al dárselo, ella empieza a llorar de manera silenciosa. Sus lágrimas caen por ese hermoso rostro.
Me mira, su mirada ya es otra. Es de paz, de gratitud, como si se hubiera liberado de algo muy pesado.

«Miguel Ángel….¿en verdad me das esto que es valioso para ti? No puedo creerlo».

Sus lágrimas no dejaban de caer por sus mejillas y ahí es cuando pensé…»todo esto es actuado y me están grabando», y en el preciso momento en que le iba a decir que todo era un ardid perfectamente bien estructurado sus palabras me desarmaron, me hicieron sentir cuan frágil es uno ante el dolor de tus semejantes.

«¿Sabes una cosa Miguel Ángel….Eres la primer persona que reacciona como ser humano con corazón. Esta moneda de 10 pesos es ahora tuya y cada vez que la veas, acuerdate que me volviste la dignidad a una mujer….Y cada vez que veas esta moneda de 10 pesos, acuerdate que en momentos como los que yo he pasado, siempre Dios pone un Ángel en el camino…Toma la moneda…En ella se va mi gratitud y mi corazón y cada vez que me sienta como hasta hace rato, veré tu obsequio y sabré que Dios existe…»…

Acto seguido me dió un abrazo que me hizo que la piel se me erizará de emoción, de una emoción inexplicable.

«¿Te puedo ayudar con algo… Mira, traigo 100 pesos libres…Ni los ocupo»….

Me toma de las manos y me dice con voz dulce, muy dulce, casi en un susurro.

«Me acabas de regresar mi dignidad, ya no como mujer, sino como ser humano y eso vale más que los 100 pesos Miguel Ángel…Mi Ángel» ….

Y se fue dejándome ahí parado, frente al Hotel Ambasaador…

La veo que desaparece ente el bullicio de la gente. Me acerco a una pareja que vio toda la escena y les pregunto ”¿La conocen?»….Y la señora, con una voz temblorosa pero dulce me contesta…»Usted no pregunte….. Los Ángeles no tienen nombre, vaya con Dios….»……

Roberto Guillen

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