…Y AHORA QUE SIGUE, JASSO?

…Y AHORA QUE SIGUE, JASSO?

POR ROBERTO GUILLEN

Queridos lectores:

 

Cuanto gusto me ha dado ver el rostro de Alegría que se carga el abogado Miguel Jasso, quien, como ustedes saben, como lo sabe la ciudad de Monterrey, es un sonoro simpatizante de López Obrador. Digamos que Jasso es algo así como un amlover soldadesco que ingresa por los poros de la ciudad como si fuera un queso gruyere, dejando una estela de lucha, resistencia  y amor por México. Por las calles de la ciudad, en los cafés, en las cantinas, en los recintos culturales, en las barriadas y no se diga en su hábitat natural, que son los juzgados y demás escenarios donde menudean los abogados, el licenciado Miguel Jasso, al igual que AMLO, ve coronado su vertical esfuerzo con la victoria del primero de julio. De tal manera que esa noche histórica, cuando se fue a celebrar el triunfo en la Macroplaza, al transitar por las calles de Monterrey, no faltó quien lo vitoreara y le reconociera la noche triunfal de su desbordante Alegría:

¡Eeese pejito, ganaste pejito, ganaste!, les gritaban al abogado Jasso.

Y la noche de anoche en el bar La Chunga, el jurisconsulto se muestra exultante, de su boca surgen a borbotones  palabras cargadas de una electrizante emoción:

Es que esto es una emoción contenida, Guillén…desde cuándo que habíamos ganado, desde cuándo que hemos apoyado a López Obrador… y ahora obtenemos el triunfo…yo vi mucha gente muy emocionada, que no podían creer cuando Mead salió a reconocer su derrota…imagínate toda la emoción contenida de un pueblo…30 millones, 30 millones…hasta mi jefe votó por López Obrador

Al abogado Jasso le brillan las pupilas  de Alegría;sus emociones son cada vez más atropelladas, pareciera salirse de sí mismo; lo veo escaparse de su esternón para flotar sobre el cielo de Monterrey y gritar:

¡Ganamos! ¡Ganamos, cabrones! ¡Ganamos!

Y en un afan de aterrizar el globo aerostático en que se ha convertido su Noche Triunfal,`le preguntamos:

Y ahora qué sigue Jasso?

***

Si yo fuera Lopez Obrador, me tomaría un café con el licenciado Miguel Jasso. Le brindaría un fraternal abrazo, claro, sin faltar  ese precioso  ruido que hacen los cristales cuando brindamos por  una bella causa. Si yo fuera López Obrador, lo invitaría  como agregado cultural del Movimiento de Regeneración Nacional en la ciudad de Monterrey, Nuevo León. Hasta la fecha no hay ningún instituto político que haya conformado un ambicioso proyecto cultural en la ciudad. En ese sentido, la espinosa impertinencia del zapatista-en-la-montaña resulta propicia para sacudir los usos y costumbres de la partidocracia:

«Por el bien de todos, primero los huesos…»

 

Roberto Guillen

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