LAS PENURIAS DE DON CORRUPCION STYLE

LAS PENURIAS DE DON CORRUPCION STYLE

POR DANIEL BUTRUILLE

Son patéticos los anuncios del Gobierno Federal en radio y televisión en los cuales nos acusa de malinterpretar la información oficial de los logros del propio gobierno. El divorcio no podía ser más abierto ni más completo. Reconocido y aceptado por el propio Gobierno de la República. Con estos anuncios y este intento desesperado de convencer a quienes no se dejan convencer, se está librando el último acto de la obra que desde hace tiempo fue titulada: Un presidente que no entiende que no entiende. Y el título de la obra, lo puso la revista The Economist, cuando salió a relucir el escándalo de la casa blanca de Angélica Rivera. Un presidente y un gobierno que no entienden que todo lo bueno que pueden pretender haber hecho, quedó opacado por la corrupción y por la consecuente pérdida de confianza entre un pueblo y sus gobernantes. Peña puede haber restaurado miles de escuelas, nadie se percatará, a pesar de los esfuerzos de Héctor Gutiérrez de la Garza. Peña puede haber traído miles de millones de dólares de inversión y la percepción seguirá siendo la corrupción con OHL y con los chinos en el tren a Querétaro. Peña podrá haber promovido un Sistema Nacional Anticorrupción y nadie lo creerá por el Fiscal carnal que no deja de intentar imponer. Cuando alguien fue criado en un ambiente de corrupción, ya no tiene la capacidad para distinguir lo que es corrupción y lo que no lo es. En Atlacomulco, los proyectos elaborados para subordinar el país, no distinguían entre corrupción y honestidad. ¿Honestidad? ¿Qué es esto? ¡Pero sí, se percibe el peligro del castigo a una corrupción que no se acepta por su nombre, pero que bien se sabe medir! Los Videgaray, los Ruíz Esparza y las Rosario Robles, los brillantes gobernadores amigos, se nutrieron siempre del dinero público, sin distinguir realmente lo que estaba dentro de las normas y lo que francamente se salía de la ley. Sin distinguir lo que era permitido y lo que era un abuso y una ilegalidad. Sin distinguir lo que hacían para complacer al presidente y lo que les dejaba de beneficios ilegales. Ahora, cuando algunos ya están en la cárcel, están asustados por la posibilidad de una rendición de cuentas que nunca podrán ofrecer, porque nunca supieron a qué horas habían entrado en una ilegalidad que siempre ha sido su entorno. La elección del 1º de julio tiene que llevar un mensaje claro del pueblo de México a sus dirigentes corruptos. La elección del 1º de julio no puede llevar un mensaje de impunidad hacía lo que tanto daño ha hecho en el país, a sus instituciones y a lo que queda de su ética. Urge restablecer un sentido de lo correcto.  De lo honesto. Lo demás es perversidad. butruilled@hotmail.com

Roberto Guillen

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