EL TIGRE SOCIAL Y LOS DESASTRES DE LA PARTIDOCRACIA

EL TIGRE SOCIAL Y LOS DESASTRES DE LA PARTIDOCRACIA

POR DANIEL BUTRUILLE

Los candidatos de todos colores y creencias deberían preocuparse por algo más grave que sus gastos de campaña, y en su caso por la legitimidad de las firmas recolectadas por sus equipos de campaña. De acuerdo con una encuesta nacional vía telefónica realizada por el periódico El Financiero del 9 al 12 de marzo, y con un margen de error de 5%, los mexicanos no le creen a los candidatos presidenciales. Sólo 12% de los consultados le creen a Ricardo Anaya cuando afirma que buscará meter a la cárcel a Enrique Peña Nieto. 13% creen en la afirmación de José Antonio Meade, el candidato de EPN, que pueda hacer de México una potencia. (¿Siguiendo siendo cómplice de la corrupción?). Solamente 24% de los encuestados le creen a AMLO cuando afirma que cancelará el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAICM). Y lo que es peor, solamente el 38% le compran a AMLO su postulado de que un presidente honrado eliminará la corrupción en el Gobierno. Sin necesidad de castigar ni necesidad de fiscalizar comportamientos pasados. No cabe duda que los electores han recibido suficientes golpes para haber aprendido en el camino que todos estos golpeadores verbales son pura palabra y poca acción. Si le agregamos dos datos aparecidos en un editorial de Milenio que alegan que 70% de los mexicanos están insatisfechos con la democracia (por lo menos con su versión mexicana) y que la friolera de 44% de los electores piensan que habrá fraude en la próxima elección, podemos empezar desde ahora a temblar por lo que sucederá en la próxima elección del 1º de julio ¡y sobre todo después! Con tigre o sin tigre, el periodo comprendido entre el 30 de marzo y el 30 de noviembre de 2018, representa alto riesgo para México: para su sistema político mafioso, para una partidocracia que no ha sabido evolucionar y que se empecina a robar cada día más, y para un sistema político que en ausencia de la segunda vuelta electoral, proporcionará resultados muy cuestionables por falta de credibilidad, y que le restará legitimidad a infinidad de los candidatos declarados ganadores.  Se pretende forjar un país y una democracia moderna, aplicando procedimientos y reglas de hace más de 40 años. El PRIAN, responsable de este desastre por venir,  no ha entendido que el país ya no es un país de agachados, sin embargo, pretende seguir ordeñando la ubre nacional. Les quedan tres meses para volver a ganar la confianza de los electores, incluyendo de los que tienen hambre. Después, puede que el tigre enojado y suelto, se coma unos cuantos alcaldes, diputados y uno que otro político corrupto y mentiroso. De esto, ni nos daremos cuenta. Son tantos que el tigre puede comerse los que pueda; no protestaremos. ¿Sobrevivirá el sistema político que manipula al país? Ojalá no. butruilled@hotmail.com

Roberto Guillen

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