NACE LA REPUBLICA INDEPENDIENTE Y SOBERANA DE CATALUÑA

NACE LA REPUBLICA INDEPENDIENTE Y SOBERANA DE CATALUÑA

 

Por Marco Tulio Culebro Bahena

Ahora sí, se cumplió. Hoy decimos «Vica Catalunya Livre» con mayor acierto puesto que el Parlament declaró éste 27 de octubre constituir una «República catalana, como Estado independiente y soberano, de derecho, democrático y social». La histórica votación fue secreta (por temor a las represalias) con 70 votos a favor, 10 en contra y dos abstenciones.

Hemos dicho aquí que su proceso de Independencia desde un mismo origen -España- tiene parecido con las diferentes gestas americanas del s. XIX, dado que la cruenta metrópoli se ha mantenido en un estatus cuasi medieval, católicista y franquista. El actual presidente, Mariano Rajoy y las posiciones «retro» de su administración prendieron aún más la llama que favorecieron -a contraparte- a los independentistas que buscaban algún diálogo antes de llevar a cabo la histórica decisión.

Situada en Europa ya en el siglo XXI, España pensó que promoviendo el cambio de domicilio fiscal de múltiples empresas y el despliegue de la policia con cachiporras, de jóvenes golpeadores de grupos ultraderechistas conseguiría extender el sometimiento de una vigorosa nacionalidad. Es decir, apostó a la represión y al estrangulamiento económico que no pudieron frente a la idea, ya muy afianzada en el pueblo catalá, de tener su propia nación. Acá sabemos bien que cuando un pueblo se decide, no hay marcha atrás.

Casi al mismo tiempo, los enemigos de la Cataluña libre han caído en el peor descrédito. La propia justicia española ha desenredado bien la llamada «trama Gurtel» de asombrosa corrupción del Partido Popular (PP) dónde queda demostrado que el mencionado presidente recibió dinero sucio. No fue fácil, fueron cinco años de investigación, prolongados juicios y sonados testimonios.

Recordemos que es asombroso porque además en los últimos años la corrupción cimbró a España: el sonado caso Noos, pegó en la propia Corona al involucrar al yerno del entonces Rey Juan Carlos, Iñaki Undargarín, esposo de la Infanta Cristina -su hija- y hermana del actual, Felipe VI. Aunque no se acepte oficialmente, el escándalo tumbó a Juan Carlos.

Como decía hace poco el titular de un periódico madrileño: Hicieron de la corrupción, un modo de vida…

El Fantasma de la República

Comentábamos -en artículo anterior- que en España siempre pierden los liberales, los reformistas y laicos desde hace siglos. El gran escritor austriaco Stefan Zweig se preguntaba a éste respecto: ¿qué habría pasado si Napoleón no hubiese sido vencido en Waterloo?.

Zweig se preguntaba cómo habría sido la evolución de Europa si su rancia aristocracia hubiera sido realmente derrotada. Así, en España no solo han perdido la Constitución de Cadiz de 1812, sino también la República que promovían obreros y campesinos en 1936 y hundida en sangre nada menos que por los aviones de Hitler poco antes de iniciar la Segunda Guerra Mundial.

En muchas partes, tras las revoluciones viene un periodo de cierta «reconciliación» con el pasado o con el enemigo, mientras que el estilo de gobernar del dictador Francisco Franco fue en cambio, la venganza eterna. Su política fue una extensión del genocidio practicado durante la Guerra Civil. Las matanzas a garrote vil llegaron hasta 1975, año de su muerte. Así nacieron -y con franca razón- una guerrilla vasca nacionalista entre otros grupos de reivindicación y grandes deseos de dejar atrás un pasado terrible: el llamado «destape» cultural.

La muerte del así llamado Caudillo iniciaba un proceso de «destape» en la nación europea que permanecía aislada del resto del mundo. Con la Constitución de 1978 una reforma política se pacta con la derecha de siempre, pero hasta con socialistas y comunistas. En los hechos tal pacto social dejó intacto al franquismo y en el poder a un Rey de tal origen. Ya en 2014, ese mismo Rey debe abdicar en vida a favor de su hijo cuando -además- de las tramas sucias se descubre su afición por la cacería de elefantes. Recibe un repudio mundial y se va del trono sin comprender nada aún.

Si tomamos en cuenta otras crisis monárquicas, la corona inglesa tuvo su última crisis con el caso de la Princesa Diana de Gales de gran carisma quién mantenía un activismo contra las minas antipersonales que fabricaba su país. La misteriosa muerte de Lady Di (¿asesinato quizá’) puso en vilo a la Reina Isabel II.

La corona inglesa actuó entonces con muchísima cautela pues teme por su futuro frente a un pueblo que, a pesar de todo, es culto e informado. A contrapelo, en España eso no importa y Felipe VI ha mantenido demasiada visibilidad del lado equivocado pese a que la Constitución de 1978 le otorgaba un papel de garante de la paz…

Casi 100 años después de haber derrotado a una república legalmente votada e iniciada por obreros, campesinos e intelectuales comunistas y anarquistas, su fantasma aparece de nuevo. El movimiento catalá que acaba de declarar la Independencia es pacifista y MUY republicano. La «división» de España podría evitarse en una federación laica y no solamente antifascista, sino anticapitalista también. Quizá éso ocurra algún día.

El así llamado Procés catalán ocurre enmedio de una crisis capitalista global que se caracteriza por la desaparición de la tasa de ganancia. Es decir, el Capital ya no gana ni siquiera mediante la explotación exacerbada y la oligarquía se ve obligada de plano a «robar» para mantener sus privilegios, mientras el pueblo es objeto de deshaucios (te echan de tu casa por falta de pago), de desempleo y todas las cuitas que tal cosa conlleva…

No obstante, precisamente el avance de las instituciones españolas ha permitido -pese a todo- que se conozcan los casos de grosera corrupción, solo comparables a los de ciertos países latinoamericanos (como la llamada Gran Estafa mexicana). Incluso las actuales empresas españolas que se lanzaron a una «reconquista» de América en fechas recientes-como Gas Natural e Iberdrola y OHL- han terminado por exportar sus modalidades de corrupción. Han participado de las privatizaciones y de la traición en que participan las oligarquías de los países latinoamericanos.

¿Qué hace una empresa de un país que carece de gas natural y de petróleo apoderándose de la red de suministro subterránea del energético en un lugar como la Ciudad de México?

Así tenemos el absurdo que los habitantes de un país que sí es petrolero deben aceptar precios de especulación por usar su propio gas. Incluso puede ser un gas absurdamente importado desde Perú (donde además -en algunas partes- hay escasez). Y las preguntas siguen…

¿Qué decir de la constructora española OHL? La empresa consentida del presente gobierno mexicano de Peña Nieto que también opera con prácticas corruptas y con tarifas fuera de la realidad para los usuarios cautivos. ¿Qué hacen las turbinas eólicas de Iberdrola en Oaxaca, a pesar de que sus pueblos originarios no las quieren ahí?

El mismo cuestionamiento recibe la misma crisis de corrupción de un capitalismo agónico que se distribuye por el resto del mundo (un contexto que los Rajoy y los Felipes pretenden obviar, pero es más fácil que la Historia los coloque en su lugar: el basurero).

Esta historia no ha terminado y Rajoy planea instaurar el artículo 155 en Cataluña que no solamente busca retirar autoridades elegidas democráticamente, sino también un mayor despojo de aquel que ya practican.

Vemos entonces como nuevas formas de organización social y de ciudadanía cuestionan un mismo tipo de capitalismo salvaje y podrido en zonas como Nueva Zelanda, Islandia y ahora, en una flamante Cataluña libre de la que mucho esperamos aporte a la convivencia humana del futuro. La alegría que desborda en éstos momentos sus calles.

Roberto Guillen

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