LOS DIAS DE PEÑALANDIA…

LOS DIAS DE PEÑALANDIA…

POR DANIEL BUTRUILLE

El México de Enrique Peña Nieto, Peñalandia, es maravilloso. Ya tiene  fecha definida para el fin de la pobreza extrema, ya el presidente pronosticó el México líder de los próximos años, y en su México lindo la corrupción será atacada con fuerza, y el hambre habrá desaparecido, gracias a sus eficientes programas sociales. Todo esto en un futuro que no le tocará administrar y si no se logran estas promesas idílicas, será culpa de otros que no habrán sido capaces de culminar las maravillosas reformas que encarriló y que permiten a los amigos y parientes de la nomenclatura adueñarse de la riqueza petrolera del país. Apenas terminó su discurso y se fue a ver otras desilusiones y un mundo del cual no verá la realidad. El problema es que apenas él y su gabinete, él y el presidente del PRI, él y los líderes de su partido en las cámaras, aparentan creer estas utopías. Hace unos días, cuando salieron las noticias celestiales sobre el retroceso de la pobreza, Sergio Sarmiento las comentó con un dejo de escepticismo, agregando a su observación, esta pequeña frase: “si los datos son correctos”. Peñalandia existe gracias a las manipulaciones estadísticas del INEGI, como en los buenos tiempos del gobierno manipulador y engañoso. Peñalandia sigue siendo una ficción porque no hay credibilidad. Menos de 20% de los mexicanos le creen al presidente. Lástima que la nomenclatura, los 1,500 asistentes al Palacio Nacional del sábado, dan una sensación de apoyo sin fracturas. Peñalandia dejó de existir desde que la corrupción del propio presidente y de su gabinete fue expuesta por Carmen Aristegui y otros comunicadores. Peñalandia se descalificó por las maniobras burdas de Virgilio Andrade, por un Sistema Nacional Anticorrupción que no despega por las constantes trabas que le ponen los institutos políticos, por un nombramiento insultante de un Fiscal a modo. El abismo entre el discurso presidencial y la realidad provoca un desgarramiento del sistema político, un presidente panista del Senado electo sin los votos panistas, un éxodo cada día mayor de perredistas hacía las filas de Morena por el rechazo a una alianza antinatural entre PAN y PRD, una desestabilización del PAN por la ambición desmedida del ex presidente Calderón de intentar perpetuarse a través de Margarita Zavala, y la falta de institucionalidad de este partido para escoger su candidato. Por lo menos, el PRI sigue fiel a su tradición del gran dedo. Todos saben quién será el elector único. Pero el presidente, en su incongruencia absoluta, se atreve a advertir contra el regreso a prácticas del pasado. ¿No será el dedo elector una práctica del pasado? El México político no tiene ni pies ni cabeza. Menos rumbo. Lo único que tiene rumbo es el dinero. El cual con toda seguridad seguirá definiendo el futuro del país, en detrimento de la justicia social y en perjuicio de trabajadores cuyas remuneraciones no permiten tener una vida digna. ¿Se atreverán a incrementar el salario mínimo un 15%, ahora en diciembre? butruilled@hotmail.com

Roberto Guillen

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