LA MUERTE DE LUPE CHONES…

LA MUERTE DE LUPE CHONES…

POR ARISTEO JIMENEZ

Fue en el Tentáculos, un club para hombres que esta por el rumbo del cerro del Topo Chico donde vi a Lupe chones por última vez, pero no bailaba en el tubo, aseaba los baños y cuidada las bolsas de las teiboleras. A Lupe chones la conocí en el Bar El Triunfo a mediados de los años noventa, era de rasgos africanos con el pelo ensortijado, sus ojos eran verdes y sus labios carnosos como una sandía, muy hermosa. Diestra en el baile y mejor para beber cerveza, cuando ya estaba borracha se dejaba acariciar y luego todo lo demás, tenía un séquíto de admiradores que buscaban su compañía para al final llevarla a un hotel. Me la volví a encontrar unos años después en una cantina sin nombre junto a las vía del tren que va a Tampico en la colonia Terminal, estaba ya obesa pero la reconocí de inmediato por sus ojos, le invité varias caguamas, hasta que unos albañiles se la llevaron al anochecer. Le decían Lupe chones porque cuando ya ebria bailaba arriba de las mesas y se levantaba la falda para enseñarlos. En sus últimos años de vida dicen que tomaba Canoas, un licor barato que venden en el oxxo y que se dormía con los indigentes que pasan la noche abajo del puente Rube. Un día me platico sobre su vida, que había nacido en un pueblo de negros en la costa chica de Guerrero, que llegó a a Monterrey siguiendo a su padre, después de abandonar a su madre con sus tres hermanos. pero ella lo siguió al norte, donde rentaron un tejabán de madera en la colonia Independencia y lo acompañaba a las cantinas, vendían tacos de vapor en dos ollas de peltre que su papá cargaba sobre un barrote en sus hombros. Él le enseño a beber cerveza cuando cumplió sus quince años—Ya estas grandecita ya puedes tomar— le dijo. Dos años después se lo mataron en una riña a navajazos en el Bar San Luis. Al siguiente día ella tuvo que vender su cuerpo en el mismo lugar donde murió para poder enterrarlo.Hace unos días estaba en una cervecería del centro,cuando un parroquiano exclamó en voz alta— Se murió la Lupe chones, la hallaron bien dura ayer en un basurero, cerca del comedor del Padre Infante, fue mi vieja La Lupe— descanse en paz.

Roberto Guillen

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