LA EMPERATRIZ DE LA LUJURIA

LA EMPERATRIZ DE LA LUJURIA

POR ROBERTO GUILLEN

@PODERyBelleza

Queridos lectores:
Una vez hemos tenido la oportunidad para dejarnos ver en el teatrino de Xavier Araiza, ese cátaro de la postmodernidad, que hizo de una simple casa regiomontana, un espacio para revelar el-acto-dramático…sì, esa es la Belleza-resultante del Theatron Espacio Escénico, una cámara intimista donde actor y director nos revelan la pureza brechtiana de el-acto-dramático…
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Si con Las Criadas de Jean Genet, celebramos las escenas donde consigue trazar el determinismo en que nos injerta toda cuadrícula social, en la Emperatriz Dragón asistimos a la exuberancia de La Lujuria que, de flotar entre una orgía de mayates,chacales y chichifos, termina en su cama de infectología escupiendo los dardos de su rabia:
¿Es la vida un litro de suero?
¿Acaso soy un estorbo para la naturaleza?
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Atravesado por el madero de la fatalidad, el actor Julio Rodríguez no solo se transfigura en un ser-en-el-escenario, irreductiblemente en-el-escenario, sino que nos revela, con La vida boca arriba, y defendiendose de las perras menores, de las lobas al acecho en la Indeco City, que la Narrativa de Joaquín Hurtado está más vital que nunca. Que palpita la Narrativa de Hurtado en esos rostros hambrientos de Lujuria que menudean en El Wateke. Que Hurtado es la viva literatura de Monterrey.
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Briaga la Emperatriz Dragón viaja por la espuma de la Lujuria. Desde la roja poltrona su sardonica y estrepitosa carcajada pareciera convocar a una danza de falos con cabeza de marrano.
Así habla la Dueña de la Lujuria desde la Indeco City:
Yo puedo leer a la vida, pero la vida no puede leerme a mi
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Las letras de Hurtado nos remontan a eso días cuando la esperanza humana sufrió un mortal apagón:
¿Dónde estas pinche bichito inmortal?
Cuando el chismorreo criminal de la pandemia sacudió la sexualidad humana. Cuando veìas por la calle aquel colega del periodismo, palediciendo,enflacando, y una lagrima interna escurría por el alma.
En ese sentido, la escena se torna mayestática cuando se quita la peluca y anuncia el gameover de su Lujuria. Se corre el otro telón y Julio nos devela el-acto-dramático, en una estupenda interpretación de un canto siciliano conocido como Torrent oreiro,que inmediatamente nos tralada con el canto de Maria Callas mientras nos visita el Dolor de Tom Hanks en la cinta Filadelfia.
En las cumbres de la desesperación, la Emperatriz Dragón consigue flotar en una postal sublime de lo que ya no vendrá:
La Agonía purifica.
Amén.

Roberto Guillen

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