LOS «TRIQUES» DE MAURICIO FERNANDEZ

LOS «TRIQUES» DE MAURICIO FERNANDEZ

POR DANIEL BUTRUILLE

Hay personajes de la vida política que no tienen la sensibilidad emocional para percibir cuando es el momento de irse sin hacer ruido para mantener una imagen positiva. San Pedro Garza García, bajo la administración terminal de Mauricio Fernández, se está preparando para un final de periodo agitado, y desgraciadamente triste porque, no es lo mismo “Los tres Mosqueteros” que “Veinte Años después”. La realidad es que por falta de decisión o por falta de capacidad operacional, Mauricio dejó para los últimos 150 días de su imperio de veinte años, la implementación de sus proyectos tan personales, como alejados de las necesidades del municipio como son los cuatro museos que quiere dejar para perpetuar su memoria y para limpiar sus cuartos de triques personales con cargo a las administraciones futuras. En realidad, son tres museos, uno es solamente un escultura que tiene en su patio desde hace tiempo pero que quiere instalar en un camellón al final de la calzada del Valle. Solamente que para instalar esta escultura, hubo que tumbar varios árboles muy respetables y demoler la casa de la Junta de Vecinos de la Colonia del Valle. Al diablo con la Junta de Vecinos, estorban la ejecución del plan. Dentro de dos generaciones, nadie recordará los vecinos y solamente quedará la presencia de la escultura y el recuerdo del gran alcalde que permitió su disfrute perpetuo al municipio agradecido. El gran museo de La Milarca, donación efectuada en términos todavía desconocidos, si no es que secretos, tiene como principal inconveniente que su edificación destruye el principal espacio recreativo de Valle Oriente. ¿Era indispensable echar a perder un espacio de convivencia familiar y vecinal para exhibir recuerdos (seguramente muy valiosos) de una época de otra cultura, totalmente ajena al México del siglo XXI que personifica este parque de Valle Oriente en San Pedro Garza García? Ni qué decir del espacio de Fuentes del Valle, recuperado a costas de una tradición de cuarenta años, para hundir un deporte de formación de niños y adolescentes. Que se amuelen los niños, necesitamos un espacio para exhibir el Mauriciosaurus Fernandezi. ¿Se puede hablar de un alcalde que entendió su municipio o de un alcalde que ajustó su municipio a sus necesidades? Sobran las explicaciones confusas entre Mauricio y Rebeca. Los sampetrinos manifestaron su hartazgo y simplemente quieren disfrutar su municipio. Mauricio no ha sabido vender sus obras de arte, ni sus colecciones de monedas, ni su gusto por la paleontología. Solamente dejará recuerdos de su soberbia y de la conveniencia que encontró de confundir sus colecciones valiosas con el gusto forzado para miles de sampetrinos. Ellos esperaban soluciones a la movilidad en el municipio y soluciones al exceso de vehículos que atascan una ciudad que solamente ha crecido en alturas de edificios, pero por nada en la anchura de sus avenidas. Ni modo, esto no era prioridad del alcalde. Ojalá el siguiente sepa cómo hacerlo. butruilled@hotmail.com

Roberto Guillen

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