DON PEÑA NIETO Y LA LEY DE LA SELVA

DON PEÑA NIETO Y LA LEY DE LA SELVA

POR DANIEL BUTRUILLE

El presidente nacional de Coparmex presenta un panorama terrorífico de la seguridad en México: 90 asesinatos diarios, el robo de combustible en incremento de 34% en marzo 2018, 852 atracos a trenes y vías durante el primer semestre de 2018, y otras tantas estadísticas para demostrar que hemos regresado al tiempo del salvajismo puro, sin que el Estado tenga ni interés, ni capacidad para intervenir. En contra partida de esto, mientras se alinean los datos demostrando que el gobierno ya no gobierna, dejando campo libre al crimen organizado, el todavía presidente, Enrique Peña Nieto proclama que los mexicanos nos estamos “auto flagelando” al afirmar que las cosas están mal en México. ¿No le informan oportunamente, o para él, 90 asesinatos diarios, robos incontrolables de los combustibles propiedad del Estado, asaltos diarios a trenes y vehículos en las carreteras nacionales no significan un estado fallido, un gobierno incapaz de asegurar la paz y la tranquilidad a sus ciudadanos? Peña Nieto ha perdido contacto con la realidad del país que está supuesto gobernar. Su dejadez y su aparente tranquilidad no pueden disimular una incapacidad fundamental para solucionar el mayor problema del país, la seguridad. Precisamente, el argumento que usó para ayudar al PRI a regresar a gobernar, hace seis años. Prevalece la Ley de la Selva, y él no es el Rey León. Coparmex exige acciones inmediatas y no esconderse detrás del proceso electoral. ¿Quedará algo de orden después de las elecciones? La descomposición acelerada del orden social le restará credibilidad a los resultados del proceso electoral, complicando el trámite democrático de la renovación de los poderes. ¿Será una apuesta calculada para dejar operar la Ley de Seguridad Interior? Se avecinan tormentas de consecuencias imprevisibles y más vale que tengamos los chalecos salvavidas bien apretados. PD. La descomposición del orden social en Nuevo León está personificada por un gobernador con licencia y auto proclamado candidato a la presidencia de la República, que ya podemos calificar de mentiroso, tramposo e inmoral. Ya está sujeto de multas vergonzosas y probable motivo de acusaciones penales y electorales. Su comportamiento pone en vergüenza el Estado de Nuevo León que cayó en la irresponsabilidad de transformar un bandido inmoral en gobernador.  Nuevo León querrá borrar este individuo de sus listas oficiales, antes de que termine el mes de junio. ¿A poco, alguien lo aceptará nuevamente en el Palacio de Gobierno? butruilled@hotmail.com

Roberto Guillen

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