DEL INDIVIDUALISMO FEROZ Y SUS PIEZAS DE RELOJERIA

RAÚL A. RUBIO CANO

Al régimen del Neoliberalismo económico y político, así como su correlato cultural, no le interesa más que la valorización de los capitales de unos cuantos oligarcas y sus socios extranjeros, los demás (hombres y Naturaleza) son simplemente, piezas, materias primas, instrumentos, clientes…, que se utilizan para ese incremento de valor de tales capitales, El régimen que planeta AMLO y su Cuarta Transformación, tiene como base fundamental el interés por el Bien Común y no la mezquindad individualista de unos cuantos. Ese es el criterio para ir viendo a nuestras ciudades como entidades metropolitanas para lograr el Bien Común y por supuesto, en armonía con la Madre Naturaleza. Estos nobles propósitos del nuevo régimen que se va conformando por la fuerza ciudadana y el liderazgo de AMLO, van barriendo desde las alturas del aparato estatal hacia abajo, con la corrupción y la impunidad; hoy, conforme avanza el gobierno de la 4T y su Economía Moral, va quedando eliminada o marginada del proceder institucional del Estado, esa maldad Neoliberal. En el caso del Desarrollo Urbano, la rapacidad del suelo y el establecimiento de unidades habitacionales y de servicios en lo que se ha llamado Distritos Urbanos, es obvio que se han desarrollado para valorizar capitales de los Zares Inmobiliarios (los oligarcas del suelo urbano y de la construcción), llevando a nuestra metrópoli en 36 años de Neoliberalismo feroz, a serios problemas de existencia urbana, porque lo que les interesa a los Zares Inmobiliarios es su capital, algunos manejados ya por empresas extranjeras en materia de desarrollo urbano y orquestadas en la entidad por el actuar de la empresa URBIS, cuyo director, el arquitecto Juan Ignacio Barragán, ha sido el hombre clave en estos nuevos desarrollos que mediante el diseño de Distritos Urbanos, nuestra metrópoli pierde en sí, la capacidad para ser pensada urbanísticamente como un todo (como un día lo pensó el urbanista Guillermo Cortés Melo y su proyecto Exápolis 2000) y, esos Zares centran en todo caso, su razón de ser, en un conjunto de retazos urbanos que permiten exclusivamente la valorización de los capitales que se inviertan en esas zonas Distritales. Problemas estructurales de toda la metrópoli como la contaminación del aire, la reforestación sobre nuevos planos de regeneración de áreas verdes, el acceso al agua y el control para que no siga incrementándose el “agua extraviada” (en Monterrey y su área metropolitana, una presa de El Cuchillo y el valor respectivo de más de mil millones de pesos se pierden al año); la solución al transporte urbano y vialidad en su conjunto, etcétera, son ya realidades lacerantes que destruyen aceleradamente la vida urbana, la vida vecinal y sus patrimonios y, el medio ambiente. Es imposible creer que dividir la ciudad en Distritos va a resolver los problemas estructurales de destrucción humana y de ecosistemas de nuestra ciudad metropolitana, porque los Distritos Urbanos están basados en un interés individual de valorizar determinados capitales y su supuesto compromiso de mejorías urbanas, sólo llegan a los límites de tales Distritos, para nada, tiene que ver ello con una concepción de salvaguarda de nuestra metrópoli y por más que los IMPLANES aparezcan como entes moderadores del desarrollo urbano, en el ambiente Neoliberal que vivimos, siempre serán organismos como URBIS los que orquestarán el caminar valorativo de esos capitales en tierras y edificaciones y, los grandes problemas de la ciudad, seguirán realmente sin ser atacados, sino en todo caso, la voracidad de los Zares Inmobiliarios por defender la valorización de sus capitales, será su meta “per se”. Por ello, la defensa de la metrópoli para garantizar y elevar la calidad de vida, para el respeto y engrandecimiento del Bien Común, no es asunto de ellos, Bajo lo anterior, son los ciudadanos afectados de muy diversas maneras y la misma Naturaleza (considerada ya como un sujeto, jurídicamente hablando), los que han empezado a dar la batalla persistentemente como es el caso de los vecinos de San Pedro, del Distrito TEC, del Distrito Independencia, Distrito Purísima-Alameda, Distrito Área Médica, y otros más, como la reciente integración a esta lucha del Distrito Norte. Por lo tanto, la 4T implica por definición el ir en defensa del Bien Común; implica el empezar otra forma y contenido de hacer urbanismo ¡Pa’l Baile vamos! raurubio@gmail.com