LAS «ZONCERAS» DE «EL BRONCO» Y LOS FUNCIONARIOS HOMOSEXUALES

LAS «ZONCERAS» DE «EL BRONCO» Y LOS FUNCIONARIOS HOMOSEXUALES

POR CRISTINA SADA SALINAS

El gobernador “independiente” Jaime Rodríguez Calderón, después de que ayer fuera objeto de una manifestación por parte de la comunidad LGBTI (1), así como de fuertes críticas a nivel local y nacional por su declaración en contra de los derechos de la diversidad sexual, a los que calificó de “zonceras”, ahora se retracta y dice que lo “malinterpretaron” (2).

¿Qué tan bien recompensada será su incursión como candidato “independiente” por la presidencia como para desdecirse de sus añejos prejuicios? El prianismo está tan atemorizado ante la popularidad de Andrés Manuel López Obrador, que decide lanzar al antes llamado “Bronco” —hoy convertido para la percepción popular burlesca en un “Pony”—, con la misión expresa de restar votos al tabasqueño de la izquierda, tal y como el propio Jaime aceptó públicamente antier al declarar: “Yo no votaría por él [AMLO] y voy hacer que mucha gente del norte no vote por él» (3).

El también llamado “Exbronco” se “destapa” una vez más rumbo a la candidatura por la presidencia, con un mensaje de desprecio a los derechos de la diversidad sexual, aunque ahora quiera enmendar su error, en lo que es sin duda una muestra de lo que la activista e intelectual feminista Marta Lamas señala en este artículo que aquí comparto, y que apunta a que la negación de los derechos de la sexualidad diversa a la heterosexual tiene mucho que ver con la imposición que el poder de las iglesias hacen de su agenda sobre la agenda de nuestros gobiernos civiles. Lamas llama la atención de que la absoluta ausencia de funcionarios públicos de alto nivel que acepten públicamente su orientación no heterosexual, es un signo de que en México la homofobia es persistente y que nos falta mucho como sociedad para superarla, pues, como dice la autora: “para combatir toda violencia física, moral y simbólica relacionada a la orientación sexual es necesario mostrar que la homosexualidad simplemente es otra vertiente del deseo sexual, que no impide ocupar las responsabilidades públicas más altas”.

Una clase política como a la que pertenece Jaime Rodríguez Calderón, pero también Andrés Manuel López Obrador, deben escuchar estas voces críticas y entender que la condición humana, y los derechos que le son indispensables, nada tienen que ver con opciones u orientaciones de nuestra sexualidad. De modo que bien haría el “Exbronco” en entender que sus declaraciones son potencialmente generadoras de odio y discriminación, como el propio Andrés Manuel debería corregir su postura en el sentido de que promete “poner a consulta” los derechos de la población de la diversidad sexual, ya que los derechos humanos no pueden ser puestos a consulta.

Los derechos humanos no tienen por qué ingresar a un concurso de popularidad, mucho menos en un país en el que las enseñanzas tradicionales, tanto de las iglesias evangélicas como de la católica romana, contaminan de prejuicios a buena parte de la población creyente, por lo que ponen a temblar a la clase política que ambiciona altos puestos.

Roberto Guillen

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