LAS REBATINGAS DEL PODER LEGISLATIVO

LAS REBATINGAS DEL PODER LEGISLATIVO

POR DANIEL BUTRUILLE

 

La sesión de la Comisión Anticorrupción del viernes a mediodía, allá en el piso 10 del edificio del Congreso,  permitió tumbar máscaras (e hipocresías) entre diputados y ciudadanos sobre los alcances de la participación ciudadana. Después de 15 meses de supuesta colaboración, Arturo Salinas y Marco González se encargaron de fijar límites a lo que la partidocracia entiende por participación ciudadana. En las narices de Hernán Salinas y Héctor García, héroes de un acercamiento que parecía muy prometedor. El Grupo de Acompañamiento Ciudadano (GAC), 7 ciudadanos escogidos por los propios diputados, entre más de treinta aspirantes, con criterios que siguen siendo misteriosos, propuso al mismo tiempo metodología, trabajo de selección y elaboración de ternas para integrar un Comité de Selección al cual la Ley del Sistema Estatal Anticorrupción atribuye poderes para orientar a la propia Comisión Anticorrupción sobre quienes deben ser candidatos a los puestos de Fiscal General del Estado de Nuevo León, Fiscal Anticorrupción, Fiscal especializado en delitos electorales, Magistrado del tribunal Administrativo y, en su momento, Auditor General del Estado. Sonó alto y fuerte el grito del diputado Salinas: ¡Ustedes no son autoridad! La autoridad somos nosotros. 15 meses de engaños para que finalmente saliera a relucir el veto de la partidocracia a la participación ciudadana. ¿Qué se propasaron los integrantes del GAC a los lineamientos legales? Solamente fue con la intención de facilitar un trabajo que los propios diputados ya estaban a punto de realizar. ¿Algún agradecimiento? ¿Se quejan los diputados de los vetos del gobernador del Estado? ¡Tendrán motivo los ciudadanos de quejarse del veto de la partidocracia! Los diputados mostraron su intolerancia hacía la labor ciudadana. Se esconden detrás de la Ley. Ellos que la violan cada vez que les conviene. (¿A poco no la violaron la semana pasada al otorgar prorroga al Auditor General, en contra de lo que establece la Ley?) A pocos meses de renovar los poderes del Estado, se exacerba la prepotencia de un poder Legislativo que solamente demuestra su impotencia y su incapacidad a dialogar con quienes los eligieron. Mal se anuncia el periodo electoral. Peor, el futuro de la democracia en el Estado y en el País. ¿Será que la partidocracia no apoya la democracia? Parece que la pretende sustituir por una nueva autoridad emanada de un poder inspirado en los moches. Poder al cual los ciudadanos no tienen, ni tendrán, acceso. Para bien. Poder maldito. butruilled@hotmail.com

Roberto Guillen

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