LA CIUDAD COMO BOTIN DE LOS ZOPILOTES INMOBILIARIOS

LA CIUDAD COMO BOTIN DE LOS ZOPILOTES INMOBILIARIOS

Por Raúl A. Rubio Cano

El pasado sábado 18 de noviembre en el Casino Monterrey, se celebró reunión de la Sociedad de Urbanismo Región Monterrey. A.C. (SURMAC), teniendo como tema central la exposición de los resultados de una “investigación” sobre movilidad en el área metropolitana de Monterrey, desarrollada por el arquitecto Juan Ignacio Barragán del despacho Urbis Internacional, S.A. de C.V. y Hernán Villarreal del despacho Comuna; ambos, más que estudiosos de la realidad científicamente hablando, en todo caso han sido funcionarios públicos en su desarrollo profesional, porque ese ha sido su mundo y, en esa investigación que Barragán planteó el sábado a los socios de SURMAC, indicó que la movilización del número de personas que usan los sistemas colectivos de transporte en la metrópoli ha disminuido al paso de los años y se ha favorecido el uso del automóvil en forma alarmante, ya que si bien en 1996 se tenían 600 mil vehículos y se reconocía inclusive nacionalmente al área metropolitana de Monterrey por su funcionalidad en la vialidad, para el año 2016 se llegó a 2 millones 200 vehículos, una realidad que ha generado obviamente, el colapso de la vialidad metropolitana y a replantear nuevos modelos de desarrollos urbano y de comunicación de sus habitantes y otras actividades de servicios de los mismos, porque se buscan ya plantear a futuro alternativas para valorizar capitales de los señores que controlan la tierra y la vivienda. Barragán y Villarreal, lanzan la culpa de la mencionada cris vial al TLC (posiblemente por el paso a México de miles y miles de autos chocolate) y en sí, a la gente, porque prefirió andar en auto que en el sistema de transporte colectivo. Por eso, como buenos burócratas y no hombres de ciencia-, olvidan Barragán y Villarreal, tomar en cuenta en su investigación las causas reales de tal crisis de vialidad en la metrópoli; insistimos, su carrera profesional de ambos, les impide llegar a los responsables de esa crisis vial que investigan; tampoco pueden culpar de dicha crisis, a las acciones anteriores de gobierno que se derivaron de la pérdida de la rectoría del Estado en materia de desarrollo urbano, ante la llegada de las políticas económicas neoliberales, afines a un capitalismo salvaje, destructor en sí del “Estado Benefactor” y su rectoría, para ya no seguir imponiendo una visión de desarrollo urbano metropolitano, sino abrir en todo caso, el paso al capital de los grandes desarrolladores urbanos locales a su gusto; por ejemplo, tenemos el referente que desde hace dos sexenios no se ha impulsado el Metro (inclusive en estos momentos se encuentra en condiciones difíciles por falta de mantenimiento o inversiones y por ello, es una gran trapa urbana para los usuarios) y esto, definitivamente, ha generado e impulsado la preferencia del automóvil, una manera concreta de promover la venta del auto usado desde los Estados Unidos, favoreciendo al capital de la venta de autos en el vecino país y afectando severamente la vida urbana de nuestras ciudades del Norte de México y a la industria automotriz nacional. Pero también, derivado de ello, otro punto que no tocó Barragán en su exposición del sábado, ni con el pétalo de una rosa (porque hoy son sus patrones o clientes en el corto, mediano y largo plazo), es que esa pérdida de la rectoría del Estado en materia urbana, es consecuencia del libertinaje que se adjudicaron, con las reformas al artículo 115 Constitucional, alcaldes de los municipios y los zares del desarrollo urbano local y hasta intereses trasnacional, Estos, dieron la puntilla a todo un trabajo de metropolización en donde hasta el mismo Juan Ignacio Barragán, había impulsado desde la Agencia para la Planeación del Desarrollo Urbano, en el gobierno de José Natividad González Parás, siendo éste el último gobierno donde se procuró pensar metropolitanamente y de impulsar la gobernanza para manejar la obra pública, como lo fue el Consejo Ciudadanos de Desarrollo Urbano; pero también, sería en este gobierno de Nati, donde el “Estado Benefactor” daría sus últimos estertores quedando documentado en obras como las Memorias del X Seminario-Taller Internacional de la Red Mexicana de Ciudades hacia la Sustentabilidad y del Congreso Nacional para la Reforma Metropolitana, material compilado por Roberto García Ortega y Antonio Iracheta Cenecorta y publicado en 2008, por la misma Agencia de Desarrollo Urbano de Nuevo León, que llegó a presidir el mismísimo Barragán, no hablemos de la excelente revista Rizoma, que en sus números hay un trabajo académico muy serio en torno a la metropolización, los Atlas de Riesgos y demás pormenores de un Estado responsable de su rectoría en materia de Desarrollo Urbano; sin embargo, a ese trabajo de fundamentar y sacar adelante la metropolización, también se iba sembrando un proceso para dar paso al “Estado Neoliberal” y así, dejar en manos de los Zares del Desarrollo Urbano –vía las bondades que les permitía el 115- la destrucción de todo lo que oliera a metropolización e imponer sus mezquinos intereses, lo cual generó un gran caos no sólo en materia de vialidad, sino de vivienda, creando hormigueros habitacionales como los de Zuazua, impulsando las “minicasitas”, múltiples desarrollos habitacionales en zonas de riesgo, como en las montañas de la ciudad, grandes edificios convertidos en mini centros de población y lo que se les vino en gana; inclusive, hasta eliminar el Atlas de Riesgos en San Pedro Garza García, para dejar a la libre la barbarie de esos desarrolladores salvajes y sus crecimiento urbano. Igualmente, en los diferentes municipios de la metrópoli se les dio luz verde a los zares urbanos, generando una desconexión de la obra municipal entre municipios y sólo identificados en un común, en las atrocidades causadas por la avaricia de unos cuantos desarrolladores. Hoy, estos mismos destructores de la vida urbana metropolitana, de hombres y naturaleza, quieren seguir haciendo lo mismo en nuevos desarrollo y hoy, en una ciudad colapsada y que se pondrá peor si no se actúa metropolitanamente (como nunca se debió de haber dejado de hacerlo), han reconocido éstos zares que las opiniones del mismo Barragán y Villareal, en materia de vialidad, ahora deben de servir para invertir su capital rapaz en zonas de desarrollo urbano concentrado y por eso, andan promoviendo una serie de Distritos (Tec, Purísima-Alameda, Independencia, etcétera…) para según lo dijo Barragán, lograr “una densificación estratégica y no aleatoria” como supuestamente según él, lo quiere la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamientos Territorial y Desarrollo Urbano publicada el 28 de noviembre de 2016. Así, esos mismos bárbaros que destruyeron la vida metropolitana, rehúyen nuevamente a la metropolización que plantea la Ley General, en donde en su exposición de motivos busca meter orden a la destrucción que se arribó con el imperio del 115 Constitucional y se regresa a la fuerza del 27 Constitucional, para meter en cintura a las 56 áreas metropolitanas que se desarrollaron y afectaron rotundamente la vida urbana a lo largo y ancho del país. Saben perfectamente los zares del desarrollo urbano, sus alcaldes, sus “académicos” y abogados trinqueteros, que la nueva Ley y por supuesto, el proyecto de homologación que ya salió en el Congreso del Estado de Nuevo León, desde el pasado 15 de noviembre, que de aprobarse de esa Ley General en la localidad se les acotará severamente su voracidad mezquina de inversión y tendrán que ordenarse a máximas de conducta y bienestar metropolitano y de lucha contra el Cambio Climático y demás emergencias urbanas que el Atlas de Riesgos señala; inclusive, la misma Ley General cuenta con instrumento de participación ciudadana como lo son “los observatorios ciudadanos” que obviamente, causan el pavor de los zares del urbanismo local y nacional y todo esto, es lo que los tiene desesperados y han lanzado una verdadera campaña de mentiras de que la nueva Ley quiere construir en montaña sin restricción alguna, de que promueve las minicasitas, sí, todo lo que estos zares hicieron de maldades y crímenes urbanos en años pasados, ahora se las endilgan a la nueva Ley General y a su proyecto de homologación mediante la complicidad de reportajes y voceros estúpidos que con sus opiniones, editoriales o artículos, demuestran su crasa ignorancia y servilismo a una campaña de desprestigio mediático y hasta orgánico con los trabajos de organizaciones aglutinadas en la Plataforma Urbana Monterrey (PUM), para reforzar el trabajo de las inversiones de los mentados Zares del desarrollo urbano, buscando controlar a los indignados vecinos del Distrito Tec que ya se dieron cuenta que de los 17 mil habitantes que son, pasarán a un incremento poblacional de 90 mil personas con las nuevas inversiones de los capitales de los zares del urbanismo y eso, ya mandó al carajo todas las bondades urbanas que mañosamente les habían prometido y por lo tanto, la afectación de propiedades y vidas es más que evidente. Lo mismo con los PUMs se busca apropiarse del río Santa Catarina, de la Colona Independencia, apoyando la Interconexión y un Metro Cable, o los manejos urbanos, de propiedades, seres humanos y raros gustos estéticos que se van dando en el distrito Purísima-Alameda; donde ahora en todo esto, no es el Estado el que define cómo urbanizar una ciudad o sus habitantes, sino unos cuantos mafiosos del desarrollo urbano, que se aglutinan en eso que llaman Consejo Nuevo León y su séquito de “intelectuales” y demás servidumbre de funcionarios y políticos que les hacen testera. Qué quede claro, lo que plateó Barragán en su exposición el pasado sábado en la SURMAC de las Zonas de Desarrollo Urbano Concentrado, o como ellos ya están trabajando en lo que llaman Distritos, y a su vez hasta asesorando al Congreso del Estado, a la Asociación de Alcaldes Metropolitanos, para echar pa’bajo la Ley General de Desarrollo Urbano con puras mentiras, porque ni siquiera conocían el proyecto de homologación ya que apenas se dio a conocer el pasado día 15 de noviembre por la Comisión de Desarrollo Urbano del Congreso y Barragán, y un equipo, que hasta incluye a la hermana del zar urbano de Antonio Elosúa Muguerza, están vociferando mentiras y necedades contra esa Ley desde el pasado mes de junio, pues eso, que dicen de las Zonas de Desarrollo Concentrado no es algo nuevo, se aplica en otros países pero bajo la rectoría de sus Estados y no de la avaricia de unos cuantos desarrolladores, algo ya propuesto localmente en los años sesentas del siglo pasado en la obra de Exápolis 2000 del arquitecto Guillermo Cortés Melo y que llamó a esas zonas: “Estructura Federativa Escalonada”. Zonas para el desarrollos urbanos concentrados, para desarrollos urbanos integrales en lo económico, social y ambiental y bajo la rectoría de un Estado y para nada en manos de la avaricia de rapaces desarrolladores y de pragmáticos asesores que ni el método científico en investigación social y urbana saben usar, porque sencillamente, de lo que se trata es de imponer una salvaje acumulación de capital, bajo ahora la salvaguarda del “Estado Neoliberal”, pero resulta que él mismo, se ve sometido y vigilado por Tratados Internacionales, para mejorar la vida urbana del planeta y sus ecosistemas ante la llegada del Cambio Climático, consecuencia de un modo de producción destructor de hombres y Naturaleza. Por lo tanto, la guerra contra unos cuantos bandidos de la tierra y la vivienda, ha comenzado y obvio, se defienden a capa y espada de un Estado de Derecho y una Constitución y Tratados Internacionales que les ha dicho ¡Basta! porque su mal comportamiento en la valorización de sus capitales, ya no sólo nos afecta a los nuevoleoneses sino al planeta entero…Así que, el arquitecto Juan Ignacio Barragán, de haber sido un prominente funcionario del “Estado Benefactor” emanado de la Revolución Mexicana, hoy, termina de títere “académico” de un puñado de salvajes e ignorantes desarrolladores urbanos, locales e internacionales ¡Órale!

Roberto Guillen

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