EL SALARIO MINIMO O LA INSTITUCIONALIZACION DE LA LIMOSNA

EL SALARIO MINIMO O LA INSTITUCIONALIZACION DE LA LIMOSNA

POR DANIEL BUTRUILLE

Mientras el PRD y la Coparmex tachan de vergonzoso el aumento al mini salario, las ONG’s lo califican de insuficiente y para no dejar de “contar lo bueno”, el presidente se felicita de la recuperación de una remuneración que todavía queda casi un 10% por debajo del nivel de sobrevivencia definido por el CONEVAL. ¿Se ha dado cuenta que esta será su herencia?  ¡Un salario de hambre! A pesar de las advertencias de los patrones y empresarios, a pesar de los cálculos de los propios organismos responsables, la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, sacó una barbaridad atroz para ajustar el salario en un 10%, pero usando un truco infame. Primero, subieron el nivel de la remuneración en cinco pesos. Por arte y magia de su incapacidad, estos “expertos” que cobran todo el año, pero sesionan solamente quince días, decidieron que el salario mínimo ya no era $80.04 sino $85.04. Luego en forma muy generosa, decretaron un aumento al salario de 3.9%, para dejarlo en $88.36. ¿De dónde salió el 3.9%, cuando el INEGI reporta una inflación anual de 6.3%? ¿De dónde salieron los cinco pesos milagrosos que ayudan a combinar un aumento de 10% que permite a un presidente insensible pretender que bajo su gobierno se ha presentado una recuperación del poder adquisitivo? El truco engañoso permitirá probablemente considerar la referencia de 3.9% cómo base para el ajuste de las pensiones. ¿Pretenderá el presidente que su gobierno contribuye a la recuperación del poder adquisitivo de los jubilados? Ojalá esté equivocado y las pensiones resulten también beneficiados con un 10% de incremento. Lo dudo. ¿En esto consistían las recomendaciones de un huidizo Agustín Carstens cuando sugería prudencia en los ajustes al salario mínimo? El sistema se rehúsa a reactivar el poder adquisitivo de los más necesitados. Sigue apostando a las políticas neoliberales del FMI. Hasta que se mueran de hambre los más pobres y que el 53% de la población en situación de pobreza se transforme en un 65%. ¿Todavía creen que podrán contener esta situación con puro clientelismo político y con dadivas de la SEDESOL? Sin querer ser profeta de desgracias, quizás sería sabio voltearse hacía el pasado para entender las consecuencias del hambre. Por lo general, provoca desesperación, y violencia. butruilled@hotmail.com

Roberto Guillen

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