DE LA ROBLES A LA BARRALES…

DE LA ROBLES A LA BARRALES…

POR ROBERTO GUILLEN

Cuentan los grillos profesionales que cuando los astros iluminaban los días dorados de doña Rosario Robles, así le gritaban los estudiantes del TEC en una visita que hizo a Monterrey:
¡Preeesideeeentaa!
¡Preeesideeentaa!
¡Preeesideeentaaa!
Pero la promesa de la UNAM cambió el morral de la Utopía por los revuelos de la Ambición. Nadie como ella para contarnos qué significa eso de “marearse en las Alturas”. Sus críticos dicen que le vendió su alma a Salinas. No lo sé. Pero yo prefiero esa risotada que transfiguraba la Nobleza de quien lucha auténticamente por un Ideal, a ese rostro plomizo aullando por un psiquiatra. Ya ven ustedes, queridos lectores, que todo se sabe; sí, que su Padrino Salinas le terció la banda presidencial, como un acto ritual para darle la bienvenida a la Casta de los Intocables.
¿Cuál es la resultante?

Roberto Guillen

Entradas relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Read also x