ALBERTO ANAYA Y LA EDUCACION INICIAL

ALBERTO ANAYA Y LA EDUCACION INICIAL

POR ROBERTO GUILLEN

Una vez más tuvimos la oportunidad de escuchar a don Alberto Anaya al micrófono, durante la 17 Encuentro Internacional de Educación Inicial, y vaya que  se proyecta con un gran liderazgo. Imagínese usted que  en el recinto del Congreso del Estado había invitados procedentes de 28 países del mundo. Me imagino que ni la misma feria del libro que organiza el Tec de Monterrey goza de una convocatoria de este nivel. Bueno, pero eso es harina de otro costal.

El caso es que nos gustó mucho el tono discursivo del Profe Beto, así llamado cariñosamente por sus correligionarios, sobre todo cuando describió de tercermundista a eso que llaman “guarderías”:  En México no necesitamos ir a guardar a los niños…no, lo que necesitamos es educarlos. Y vaya que los CENDI bajo la dirección de la maestra Lupita Rodríguez, hacen una gran labor, que un día de estos nos tocó constatar, luego de una generosa invitación que nos extendió la profesora y dirigente del Partido del Trabajo.

Que por cierto, y dicho sea de paso, desde hace tres meses le tienen congeladas las cuentas de los mencionados institutos escolares. (Que absurdo…¿no?)

Volviendo al discurso del Profe Beto, pues no cabe duda que se proyecta como un gran líder de la izquierda latinoamericana. Con eso de que literalmente le ha brindado su apoyo a Evo Morales, a los venezolanos y a los herederos de Fidel Castro. Osea un apoyo de a deveras. Eso que llaman camaradería internacional. El caso es que, hay algo que no cuadra bien en su andar. Pues ayer lo vimos con los mismos incondicionales de siempre. Es decir, dónde están los nuevos liderazgos de su organización…dónde, dónde? (Para ir a entrevistarlos…)

En ese ese sentido, el Profe Beto se observa en el Congreso del Estado como aquella ave a la que el poeta Charles Baudelaire  le compuso un poema; sí, queridos lectores, nos referimos al Albatros… que surca el liderazgo del Profe Beto con el perfume de lo internacional, un líder que ha trascendido las fronteras de México, pero que en su propia tierra pareciera que el tiempo se ha detenido…

Roberto Guillen

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