LA NOBLEZA DE SER UN MAESTRO UNIVERSITARIO

LA NOBLEZA DE SER UN MAESTRO UNIVERSITARIO

POR ROBERTO GUILLEN

@PODERyBelleza

 

Uno de los grandes privilegios que nos otorga el ejercicio periodístico, es el de conocer de viva voz, y de primera mano – in situ- a los personajes y figuras que destacan en el seno social por su profesionalismo y compromiso.

Tal es el caso del maestro universitario, Eduardo Tierrablanca, quien a parte de impartir cátedra en la Facultad de Derecho, UANL, es el director de la destacada banda de guerra, que un día me deslumbró, como un producto cultural que se gesta desde un campus universitario.

Resulta que en una ocasión la dirección de participación ciudadana  (del actual gobierno de N-L.)me invitó a un evento en el municipio de Linares, a fin de constatar las encomiables labores que realizaban en favor de la comunidad. Pero nunca imaginé que la nota periodística recaería en una banda de guerra que se encontraba  al frente de los actos protocolarios. Y lo que hace más destacable la observación, es que en el evento también se encontraba una banda de guerra del Ejército Mexicano, pero no había punto de comparación, ya que mientras los militares sonaban bofos y cansinos, los estudiantes de la facultad de Derecho proyectaban una disciplina y un profesionalismo  de campeonato.

Y efectivamente, apenas hace unos días tuvimos la oportunidad de sentarnos a platicar con el licenciado Eduardo Tierrablanca, quien durante unos nueve años perteneció a una banda de guerra de la Secretaría de la Defensa Nacional, donde destacó por sus constantes triunfos.

Mientras los integrantes de la banda se disponen a conformar el ritual de la rigurosa formación,el docente nos habla de un ideario, donde la palabra que más pronuncia es la Nobleza.

«Tan noble es mandar como obedecer, pero manda mejor aquel que supo obedecer».

Después de habitar bajo el hierro de la disciplina, el maestro Tierrablanca optó por incursionar en una carrera universitaria, para después convertirse en un Licenciado en Criminología.

Dentro de la criminologìa estudiamos los pensamientos, los criterios, es decir, vamos en búsqueda de la sociedad, es importante comprender desde la raiz las conductas y afecciones que se van presentando, para después buscar una soluciòn integral. Es importante que el maestro se conduzca desde un ejemplo consciente. Porque también lo preventivo importa. Tenemos que verlo desde la homeostasis, buscar autoregularnos y no tergiversar la realidad.

Si es importante la disciplina, pero también está el cariño, el respeto, el sentido de grandeza.

El docente clava su mirada en la antorcha que distingue al emblema de la universidad, instalado junto al rostro  de personajes que han desfilado por la facultad:

Mira la flama de la verdad…para mi esa es la luz del cariño, es una luz silenciosa, con la que vamos a superar las eventualidades por las que estamos pasando. El mal es muy ruidoso, pero el bien va a triunfar. Porque no puedes combatir la maldad con maldad. No, la respuesta debe ser la Bondad…

Mientras los alumnos toman la explanada de la facultad, el Lic. Tierrablanca puntualiza:

El maestro es un mèdico del alma…y debe vacunar a los demás contra el tipo de maldad que nos rodea.  Pero es preciso preguntarnos ¿cómo nos vemos? ¿Como hablamos? ¿Qué ven de ti? Porque lo que emitimos son sonidos, sonidos que repercuten en la mente y en la ambiente de otras personas. Por eso no debemos acostumbrarnos a esta violencia que se esta viviendo. Los niños con el X box ya no se sorprenden de estas eventualidades. Como es adentro es afuera. De ahi la importancia de buscar la Armonía, que es lo que proyectamos con la banda de guerra, la búsqueda de la Armonía.

 

 

Roberto Guillen

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