POBRE NUEVO LEON, POBRE DEMOCRACIA, POBRE CIUDADANIA

POBRE NUEVO LEON, POBRE DEMOCRACIA, POBRE CIUDADANIA

DANIEL BUTRUILLE

Las consecuencias de la corrupción sobre la democracia son devastadoras. En Nuevo León, 12 años de una corrupción sin límites y todavía impune, llevaron al triunfo electoral indiscutible de un político de la peor especie, producto de un marketing descarado y mentiroso, sin méritos para gobernar, lo que es peor, sin preparación ni capacidad para gobernar, y para colmo de males, decidido a utilizar su nueva plataforma para traicionar a sus electores. Después de políticos rateros como fueron Nati y Rodrigo Medina, nos tocó un caso excepcional de un bandido llegado del sur y dispuesto a llevarse todo. Y a dejar Nuevo León sin nada. Jaime Rodríguez Calderón terminará su sexenio castigado por un Congreso (o congreso) que no vale mejor que él. Este congreso es también producto de la corrupción, corrupción electoral que permitió la presencia en el recinto de individuos que no representan a ningún elector, ¿será esto el nuevo sentido de la democracia? y que se dedican a prostituir la democracia representativa, juagando a las sillas musicales de las bancadas partidistas, sin importar un comino la opinión de quienes los eligieron. Sillas musicales que crujen de tentaciones monetarias, desplegadas por quienes en su tiempo, desviaron el dinero del presupuesto a beneficio de su partido. ¿Quién sabe a dónde terminará esto? Los diputados saltarines inmorales son capaces de encontrar arreglos sabrosos con un todavía gobernador que sigue disponiendo del presupuesto, para ayudarle a convencer a diputados vengativos pero siempre con las manos abiertas. ¿Habrá forma de enderezar a Nuevo León? Después de tres sexenios de saqueo permanente, quedará poco para robar para el siguiente titular del ejecutivo. Quedará mucho trabajo para terminar la línea 3 del Metro, pagar una deuda fuera de control, corregir las aberraciones de una zona metropolitana que no tiene ni pies ni cabeza por la cobardía de los gobernantes que no quieren enfrentar a los alcaldes y permiten la destrucción paulatina de la calidad de vida regiomontana, frente a la indiferencia total de un ejecutivo federal que se voltea hacia Tabasco, Chiapas y Oaxaca pero ignora a Nuevo León, arriesgando su principal fuente de ingresos. Esta degradación pronunciada de la vida política en Nuevo León es producto de un desinterés ciudadano para la cosa pública. El desinterés ciudadano tiene como contrapeso la inmoralidad y la voracidad de los políticos. ¿Quién gana? ¿O perdemos todos? ¿Tendremos candidatos que valgan la pena en 2021? butruilled@hotmail.com

Roberto Guillen

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