MARIELA SALDIVAR O EL DECORO DE LA DIGNIDAD

ROBERTO GUILLEN

En el pleno del Congreso, ante una planicie de voluntades congeladas, se erige la voz de Mariela Saldívar para denunciar los desfiguros y presuntos atracos de un auditor disfuncional, un auditor que no audita, un auditor que fue exhibido por los sabuesos del periodismo. Sí, balconeado con cifras millonarias de escándalo, mismas que fueron a parar a las cuentas de gente ambiciosa sin escrúpulos, que se parapetan en eso que llaman “empresas fantasma”.

La voz de Mariela Saldívar se erige como un faro de la Dignidad Ciudadana;pero también como el dulce encanto de ser Mujer y Servidora de la ciudadanía. Ser Mujer y esgrimir la Cultura de la Denuncia. Ser Mujer y sonreirle a la Vida.

En síntesis,Mariela Saldívar o el decoro de la Dignidad.