LOS DIAS Y LOS ESCENARIOS DE UN PARTIDO PERDIDO…

(ALGUNAS) RAZONES DE LA DERROTA EN NUEVO LEÓN.
Sergio Barbosa*
20 de junio de 2021
El pasado proceso electoral dejó vencedores y vencidos, y como toda contienda, un cúmulo de cuestiones, preguntas, opiniones, que, ya pasado el fragor del momento de campaña, se pueden desentrañar con mayor lucidez y desapasionamiento.
Si bien a nivel nacional morena se fortaleció, también es cierto que, en lo regional y local, se obtuvieron algunas dolorosas derrotas, entre las más sonadas las que afectaron al movimiento en la CDMX (el triunfo de Margarita de Calderón es un caso especial), y sobre todo la muy anticipada derrota en Nuevo León, donde la candidata que representaba a la 4T, Clara Luz Flores, se desfondó hasta un oprobioso cuarto sitio, siendo que al inicio de la contienda estaba en el primer lugar. Como atestiguamos, una serie de errores y desatinos produjeron su debacle, y el posterior triunfo del nuevo juguete de la oligarquía local, Samuel García.
En primer lugar, la designación de la candidata fue toda una controversia que a la fecha sigue ocasionando resquemor entre la militancia, esto debido a que muchos vieron en ello un acto puro de oportunismo político y menosprecio a quienes fundaron el partido en la localidad. Nunca se llevó a cabo una “operación cicatriz” que pudiera subsanar las diferencias, las cuales incluso se acentuaron conforme fue transcurriendo la campaña. La candidata se mostró altiva, poco receptiva, y desdeñosa; quizá pensando que eran “solo unos cuántos” los inconformes, haciendo a un lado compromisos previos con algunos de ellos, pisoteando acuerdos y traicionando elementos que a la postre le darían la espalda.
Otro factor que ayuda a entender la derrota fue la poca identificación y asociación que tuvo la candidata con los colores y principios del movimiento, y con la propia y popular presidencial. Al comienzo de su campaña, a manera de una supuesta inclusión plural, la representaban los colores pertenecientes a cada instituto político de entre quienes la postularon (Verde, Nueva Alianza y PT), desorientando al elector, porque nunca se entendió ni se sintió con firmeza el acompasamiento de la expriísta con el movimiento de la 4T. Tan sencillo que era tener solo el guindo característico y hablar del lenguaje propio del movimiento para “no salir del guion”, tal como otros candidatos que si triunfaron en once estados si hicieron. A Clara Luz le salió caro el distanciamiento inicial con la 4T. Cuando quiso reformular y adaptar su campaña ya era demasiado tarde.
Siguiendo con la explicación del fracaso, fue determinante la apreciación que el electorado tuvo de Clara Luz, quien tuvo un desacierto enorme, al mentir acerca de la supuestamente inexistente relación con Keith Rainiere, líder de la secta NXIVM que esclavizaba sexualmente a las mujeres mientras manejaba un programa de éxito y de formación aspiracional y motivacional. Clara Luz cayó en la trampa tendida por el puntilloso y no muy afecto periodista a la 4T, Julio Astillero, quien en una ocasión exhibió y sacó de quicio a la excandidata en su programa en directo al señalarla como miembro de dicha secta, y aguijoneándola una y otra vez hasta que como se vio en el video viral la saca de sus casillas y ella, incómoda y visiblemente molesta da por concluida la entrevista. Ello quedó muy marcado entre el electorado, y una vez que Adrián de la Garza, candidato del PRI luego de un ataque de parte de ella, sacó a relucir un video en donde la exhibe charlando sumisamente con Rainiere lo que demolió su imagen, lo cual, llegado su momento no perdonaría el electorado. A partir de ese momento, la candidatura comenzó un acelerado declive del cual nunca se recuperaría, y a la par, y gracias a las encuestas infladas del periódico El Norte, el ascenso de Samuel García, quien venía del cuarto sitio y logró posicionarse hasta el primero y ganar.
Habría que añadir el desfavorable papel de la actual delegada de programas del Bienestar en el estado, Judith Díaz, quien lo único que pudo operar fue la obtención de una diputación plurinominal para su hija, y como si con ello no bastara, en otro destello de nepotismo impuso a su yerno como coordinador de estructura de promoción del voto. El resultado desastroso ya lo vimos, es de todos conocido. Por su parte René González, otro de los responsables de la estructura en este caso de defensa del voto, otorgó coordinaciones por amistad y a contentillo de gustos personales, a personajes que en muchos de los casos nunca habían puesto un pie en la calle. Ello, obviamente, tuvo su repercusión en la conformación de una estructura de defensa muy débil y desarticulada que se deshizo el domingo en la noche inmediatamente después de darse a conocer la derrota, dejando mucha inconformidad entre quienes participaron como representantes de casilla, al grado que hubo acusaciones de malversación de fondos y de incumplimiento en los pagos, entre otras.
Por sus particularidades, el estado de Nuevo León era y sigue siendo una pieza estratégica y clave para el desarrollo de la 4T. No había otro estado más codiciado por el presidente que éste. El fracaso de Clara Luz, por un lado, y por otro el triunfo de Samuel no cayó nada bien en el ánimo presidencial. Se demostró que este movimiento aún con su enorme popularidad no tuvo el alcance necesario para impedir que nuevamente, el grupo de poder económico que ha dominado el estado en los últimos cien años tuviera por empleado a un nuevo gobernante. Además, este fracaso resulta altamente desmoralizante entre la militancia y los simpatizantes del movimiento en la localidad, porque va en sentido contrario al momento político de triunfo que se impuso en 2018 cuando morena arrasó en los comicios presidenciales. A nivel local, el partido seguirá perdido, sin brújula y desorientado, y ahora acosado y arrinconado por un gobernador que exhibe sin tapujos su enorme odio y desprecio a las siglas de morena, con una oligarquía regocijante ante ello.
Se tendrá que refundar el movimiento a nivel local, y para ello habrá que depurar viejas estructuras, remover lo anquilosado, lo inoperante, poner vino nuevo en odre nuevo, y quitarnos el derrotero que significa luchar a contracorriente en uno de los bastiones y reductos del conservadurismo más rancio, reaccionario, clasista y racista como desgraciadamente lo es mi querido estado. Los nuevos liderazgos tendrán que sobresalir entre la podredumbre y el vacío actual, ya que el reto de ser freno y contrapeso al gobierno de Samuel es muy alto.
Hagamos lo posible porque esto cambie, y pronto, por y para el bien de todos.
Militante y miembro fundador de morena*