LA PROTESTA DE LAS CACEROLAS…

ROBERTO GUILLEN
“Que cosas tiene la vida mariana…” que mientras en la Explanada de los Héroes retumbaba el martillante ruido de las cacerolas, allá , a miles de kilómetros, en la ciudad de los Angeles, California, el gobernador Samuel García, andaba faroleando con arreglar el mundo, como emulando a Greta, salvando al jodido planeta, Ja.
A la protesta de las cacerolas no fue mucha gente, pero sí estuvo subidita de tono. La manifestación cívica fue como un prístino termómetro de una crispante indignación que va en ascenso: dime cuantas mentadas de madre recibes en tus redes sociales, y te diré…te diré, cuánto ha bajado tu popularidad.
Y en la protesta de las cacerolas no fue la excepción. Me gustó la bravía participación de la Mujer regiomontana. Si bien la figura central de la manifestación recayó en el inefable Fufito, las activistas que participaron al micrófono hicieron sentir el carácter de la mujer regiomontana, tal como lo demostraron Bety Barrón, Marlén Diaz Villarreal, Jessy Lozano y Argelia Montes.
No, no estuvo ninguna figura de la partidocracia. Digamos que fue una penosa ausencia. Que los que supuestamente representan al pueblo y que tienen medios para movilizarse, le hicieron el feo a la protesta. Vaya usted a saber que intereses o “desintereses” intervienen. No obstante, fue una delicia ver al jurisconsulto y literato, Miguel Jasso, llegar a la Explanada de los Héroes con una bolsita de plástico donde traía su cacerola con su respectivo cucharón. El que se llevó un garrafón de su negocio fue Edgar, el dueño del Cafelito, quien dicho sea de paso, salió al día siguiente en el periódico Milenio. No podía faltar el aguerrido Pepe Múzquiz ni el abogado y dirigente de Ciudadanos X la Democracia, León Acosta. En fin, creo que la protesta de las cacerolas fue una pintoresca fiesta cívica, donde las ausencias de connotados activistas, que hoy chambean en el gobierno del Samuelito, se antoja un tanto cuanto grotesca. En la medida que aumentan los disparates del joven gobernador, uno se pregunta: y esas activistas, y esas ambientalistas, que tanto lucharon por transformar un estado de cosas y que lograron cincelar un prestigio…que no les dará vergüenza? ¿Qué se sentirá estar con la Dignidad apachurrada? ¿Qué se sentirá ser una empleada de un sujeto que se dedica a cazar los eventos donde se puede tomar una foto “pal feis” y otra para el “insta”, con tal de catapultar sus personales ambiciones de Poder?
Y cómo no salir a protestar con una cacerola, cuando nunca habíamos estado tan jodidos con la carencia del vital líquido. Cómo no salir a manifestarse, cuando no hay agua y en el colmo de la desfachatez los recibos llegan con una cantidad que te pone de mal humor. Cómo quedarse con los brazos cruzados cuando nos hemos convertido en una ciudad de pipa y tinaco. Cómo evitar el encabronamiento social, cuando el Arquitecto Barragán, que no sabe nada de hidrología, prácticamente le ha prendido una veladora a las deidades del más allá, para que nos visite otro huracán, como la gran solución para remediar los males en la Bizarra Manhattan Regiomontana.
Y cómo puede ser que mientras frente al Palacio del Samuelitto unas 200 personas manifestaban su rabia contra un gobierno inoperante, allá, en el exclusivo club de golf Las Misiones, fluían y fluían los chorros de agua para regar y mantener el delirante verdor de unas 60 hectáreas.
Y cómo puede ser que mientras en la Explanada de los Héroes un enjambre de periodistas se afanaban por encontrar la mejor imagen del cacerolazo, allá, en el Municipio de García, unos miserables del gobierno vendían a 50 bolas el tambo de agua que descargaban de una pipa.
Y como puede ser que mientras un pueblo sufre por la falta del vital líquido, en Los Angeles, California, un disparatado gobernador se convierte en el bochorno internacional.
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Que mientras la Sheinbaum hace gala de un ilustrador Humanismo en cuanto a cómo resolver el problema del agua con sus gobernados, en Fosfo León, su gobernador gimotea y tira la pelotita foxiana del “y yo por qué…y yo por qué…
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Dime cuantas mentadas de madre escuchas en una protesta de las cacerolas y te diré…te diré que tan mediocre y chabacano es ese gobierno.