DE LA HIPOCRESIA UNIVERSITARIA

DE LA HIPOCRESIA UNIVERSITARIA

POR MAHADMA SOLIS SOLIS

Boceto Crítico de la Situación.

No me asusta la amenaza, patrones de la miseria.

La estrella de la esperanza continuara siendo nuestra.

Víctor Jara.

 

Querido diario: ¿Puede una institución ser equitativa e incluyente? Aunque se puedan pensar en instituciones donde puedan haber personas cis y trans no quiere decir que sea equitativa, o donde se adapten espacios para las personas con retos en la movilidad o la comunicación, etc. Quiere decir que sea incluyente, lo que hace la equidad y la inclusión es la organización de los poderes discursivos, es decir que tanto empleados como jefes puedan tener una misma validez en sus opiniones que evidentemente pueden ser diferentes. Entonces con esta reflexión podemos dar cuenta que es una imposibilidad y una incoherencia decir institución y equidad e inclusión en una misma oración. Mientras existan jerarquías que sitúen un poder pastoral y patriarcal en los organismos e instituciones no se puede hablar de equidad e inclusión.

Todo esto sale a relucir con la recién inauguración del mural “Sabiduría Ancestral…” en la Facultad de Psicología, la cual durante una transmisión en televisión (para Televisa, epíteto de la incoherencia y la doble moral) el director de dicha institución habla de unir esfuerzos para la “equidad y la inclusión”.

En una facultad donde denuncias por acoso son minimizadas y las victimas ignoradas en sus demandas, permitiendo que los perpetradores sigan trabajando en dicha institución, donde se acusa haber despedido a un profesor trans sin una justificación real. Donde los maestros son perpetuadores de una cultura machista la cual a través de chistes siguen perpetuando la homofobia y la misoginia. Donde la idea de la meritocracia impera como común denominador en las generaciones pequeñoburgueses que entran en dicha institución, justificando su praxis en un “ellos están así porque quieren, todos deberían ir a terapia” pero se muestran inaccesibles ante las necesidades reales del proletariado en general, buscando solamente un público que pueda pagar 500 pesos la sesión.

Una institución que no adecua su plan de estudios y solo es reflejo de las formas de opresión y represión panópticas de un estado del bienestar “no te quejes, te dan beca», “no digas nada no te vayan a reprobar», “no hagas nada no te vayan a retrasar el título”, “hay que ser agradecidos porque aquí (FaPsi) nos dejan trabajar». No es un privilegio que nos dejen trabajar: ES UNA OBLIGACIÓN DE LA INSTITUCIÓN.

No generalizamos las muy malas praxis de la universidad (aunque en esta ocasión solo estamos hablando de la Facultad de Psicología), pues reconocemos sus esfuerzos en muchas otras áreas, sin embargo, en lo que concierne a las necesidades del estudiantado y la sociedad, la U-NL (porqué de autónoma no tiene nada) se ha mostrado muy indiferente. Una universidad sin alumnos es un edificio vacío, sin espíritu, muerto.

Corpus Christi de 1972 no se olvida, 2 de octubre 1968 no se olvida.

Si el estudiantado no hace consciente que sin ellos no pudiera existir la universidad, pudieran hacer efectiva su voz y voluntad, no hablo de un berrinche como querer que se les apruebe a todos de buenas a primeras, sino que los maestros tengan una lectura crítica de lo que ocurre en el mundo, porque no hay carrera universitaria que no pueda tener un enfoque social, y en especial psicología, ¿Dónde estaba el director cuando se trato de camuflar la independencia de colores para que el regiomontano burgués no se sintiera incomodo ante la vista de lo que es la vida cotidiana para miles de regiomontanos? ¿Dónde estaba el rector cuando se le pidió dar una declaración al haber ocurrido lo de Ayotzinapa? ¿Dónde estaba el Director de Psicología hablando de inclusión y equidad cuando la mascota de la facultad es un nativo americano (acaso apología del sometimiento de las sabidurías populares ante el poder tiránico institucional)?

Esa dialéctica institucional, mientras existan jerarquías en las organizaciones las desigualdades seguirán ocurriendo dentro de ellas por mas mujeres, ciegos, hipoacústicos, personas con retos en la movilidad y la comunicación, personas trans, negros, judíos, musulmanes, las instituciones seguirán teniendo su organización patriarcal y de poder pastoral, invalidando por medio de esa dialéctica del amo-esclavo, perpetuando de forma políticamente correcta la opresión ¿Qué se ocupa violencia para hablar de opresión? ¿Pero el hecho de cargar con un estigma moral no es suficiente violencia ya a la libertad individual del libre ejercicio del pensamiento crítico, simplemente por no estar de acuerdo con la institución universitaria?

¿Cuál es la diferencia entre esto y lo que hizo Díaz Ordaz? En ambos casos hablamos que se reprimieron las voces de cientos de estudiantes por medio de violencias estratégicas y tacitas con tal de mantener un poder hegemónico dentro de las instituciones (aparatos ideológicos del Estado). Hasta ahora hablamos solo de los estudiantes, ¿Qué pasaría si empezamos a hablar de los docentes?

Podrán decir que todo esto por un “pinche mural», pero déjenme decirles que no es solo un pinche mural, son años y años de corrupción, de ceguera, de ignorar lo que ocurre afuera y dentro de la institución, tan alienados que he visto como regañan a alumnos por compartir contenido y hacer publicaciones y denuncias en sus Facebook, estamos hablando de una red social que ha sido revisada y que por cuyo contenido se ha puesto en riesgo la situación académica de alumnas y alumnos, ¿Inclusiva y equitativa? Mientras que sigan existiendo jerarquías no se puede hablar de esto.

La autogestión del conocimiento como fuente de poder, no puede haber organizaciones dentro de la facultad fuera de las permitidas por la Mesa Directiva-Sociedad de Alumnos (que representan los intereses de pequeñoburgueses en busca de hueso, que las necesidades del estudiantado de verdad). En las instituciones como en la granja todos los animales son iguales, pero hay unos más iguales que otros.

Para concluir me gustaría terminar con una anécdota de un ex-profesor que admiro bastante, maestro de alguna materia de clínica hace años en 10mo semestre se ve obligado a reprobar a muchos alumnos debido al bajo desempeño, tomada la decisión le mandan a hablar, ya que no los puede reprobar pues van de salida y no quieren tener problemas con sus padres en dirección, entonces este maestro pregunta ¿Qué clase de psicólogos se están formando? A lo que el otro maestro le dice “hay que tener el perfil bajo si no quieres que te corran”, y éste le responde “¿Qué clase de psicólogos los están formando?”.

La universidad es analogía de la sociedad y los universitarios signos de los tiempos.

No quiero pensar que estamos perdidos ¿Pero en que se puede creer ahora?

Roberto Guillen

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