JOHN ACKERMAN O LAS BATALLAS CONTRA EL RUINOSO PRAGMATISMO

POR ROBERTO GUILLÉN
Ahí estaba el personaje y emblema del MORENA, John Ackerman, exponiendo ante el morenaje de Monterrey, su resuelto compromiso por hacer del partido un auténtico movimiento de las mismas bases. Que en las pasadas elecciones para gobernador, las bases fueron arrolladas por un atropellado pragmatismo. Bien lo dijo el abogado y activista Ernesto Villarreal Landeros, el MORENA padeció una deshonrosa derrota, porque ni siquiera perdieron con sus propios candidatos, cuando se supone que echaron mano de un pragmatismo ramplon para ganar.
Sí, ahí estaba el Estilo, la prestancia y la conciencia nacional de un John Ackerman echándole tierra al ruinoso pragmatismo que tanta decepción y desencanto ha causado entre las filas del morenaje, en el estado de Nuevo León. Y la herida volvió a emerger, cuando entre los asistentes a la primer convención estatal irrumpió la encabritada voz del abogado José Luis Sandoval:
!Estamos encabronados! ! Estamos encabronados!
Y es que el bochornoso show de candidaturas provenientes del PRIAN, si que estuvo para llorar y rabiar. Y si a eso le agregamos las traiciones de quienes ganaron con la marca MORENA, para después cambiarse de bando, pues vaya manera de atentar contra los ideales de un partido y sus militantes.
En el auditorio del sindicato de TELMEX, la voz de John Ackerman se erige como un aroma de la Utopía, convocando a la auténtica militancia, a los espíritus libertarios, a los que abrigan un Ideal de país y trabajan desde las bases. Observamos a un académico y dirigente social buscando encender los ánimos para desterrar los visos de todo ruinoso pragmatismo, tal como ocurrió en la reciente elección de Durango, donde el partido volvió a apostar por un atropellado pragmatismo, tal como sucedió en Nuevo León.
Pero a pesar de Mario Delgado, el MORENA sigue cosechando victorias y simpatías. Hablamos de un trepidante y original movimiento social que en otro tiempo no disponía de recursos. Desde la revista Proceso , John Ackerman emitía sus constantes críticas contra un sistema irremediablemente podrido, así como la necesidad de articular un poderoso y popular movimiento social para llegar al Poder y transformar al país.
Y qué vemos ahora? Se pregunta el académico. Pues un runfla de ambiciosos oportunistas…un atractivo y ganador proyecto de nación, entre un laberinto de politicastros pavlovianos que ahora salivan por treparse a esa aplanadora en que se ha convertido el MORENA.
Y los presentes le responden con una calurosa carretada de aplausos. Lo sienten de los suyos. De los que se resisten a ser tragados por las mañas del PRIAN. Por eso al llamado de Ackerman acudieron figuras como Abraham Nuncio y Alfonso Teja. Pero también se dejó sentir la presencia de esa vena esencial que distingue al partido del Tlatoani: el Pueblo-Pueblo. Lo que si se notó, fue la ausencia de jóvenes. Los militantes tienen que luchar y aplicarse para no envejecer como partido y que se los carcoma una suerte de artritis generacional.
Una cosa es verlo en la televisión o leerlo en las redes sociales, y otra es presenciar su discurso y compromiso ante sus correligionarios. Vaya Estilo, valentía y terquedad por transformar a la patria mexicana. Toda una figura expidiendo el aroma de la Utopía. Precisamente por eso le obsequiamos nuestro libro “Viva López Obrador”