LA FIEBRE LUDICA DE LOS MONSTRUOS…

ROBERTO GUILLEN
Que me fui al Café Teatro para presenciar “Monstruos”, la pieza que protagonizan Luis de la Cruz y Bernardo de la Rosa, en un ejercicio lúdico por representar la monstruosidad de lo que ha perdido todo filamento humano. Esa monstruosidad del gusano humano que hoy atiborra las tripas de la virtualidad.

Es una pieza donde sus personajes socarronamente juguetones, deschavetadamente flotando en un pertinaz extravío, frisan y espejean con los llamados “influencers”, esos profetas de chicle totito que osan convertirse en la directriz de la sorda glotona sociedad cibernética.
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La Sottise…
La Sottise…
La sottise…
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Como evocando el challenger tik tokero para partirse la madre. Los Monstruos protagonizan una orgía de la estupidez humana, que nos traslada con las primeras letras de Baudelaire en Las Flores del Mal:

La sottise, l erreur, le peche, le lesine,
occupent nos esprits et travaillent nos corps
et nous alimentons nos aimables remords,
Comme les mendiants nourrissent leur vermine

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Los Monstruos andan sueltos y el escenario del Cafe Teatro se transfigura en una caustica película de la prostituta condición humana. Es una noche abismal donde la basura humana ha perdido toda brújula espiritual. Que sin ternura poca cosa somos, cantan Los Angeles Negros. Los Monstruos escenifican la teatralidad de la Locura como una puerta de escape para no sucumbir al gusano humano que vemos frente al espejo. Es la frescura de la Baudelariana carcajada demoniaca…