EL MISTERIO DE CHARLYNNA…

ROBERTO GUILLEN
Mis ojos y mi alma brillan, cuando veo que en la vitrina frigorífica el ambar de una sabrosa cerveza Victoria: ¡Eureka! El Starbucks ha sido rebasado, le digo a la dependienta del MUSA, Museo de las Artes de la UDG. Que mi talismán una vez más ha funcionado, y el Destino ha querido que nos encontremos con Charlynna, una tapatía que ha decidido tomar los muros de la ciudad para estampar su misterioso fauvismo, y acariciarnos la mirada cuando caminamos por la calle Prisciliano Sánchez. Que se evapore el caos urbano. Que los tímpanos no se aturdan con los rugientes automotores ya convertidos en la peste mundial. Que el arte de Charlynna se yergue como una enigmática aparición para desatar las cadenas del Dios Profit.
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Que la ciudad es de colores. Que Guadalajara se ha vacunado contra el automatismo de toda feroz relojería…