«YO VOY A PELEAR HASTA QUE EL MIEDO ME TENGA MIEDO»: RAYMUNDO RAMIREZ

«YO VOY A PELEAR HASTA QUE EL MIEDO ME TENGA MIEDO»: RAYMUNDO RAMIREZ

ROBERTO GUILLEN

Era su vida un remanso de paz. Una vida de trabajo y de Familia. Una vida marcada por el éxito de su negocio inmobiliario…hasta que una organización de malandrines «institucionales» osó tirarle un zarpazo a tres de sus propiedades. Fue entonces cuando el abogado y empresario,Raymundo Ramírez Pompa se estrenó como un activista que se redescubre a sí mismo ensayando la Cultura de la Denuncia. Después de darles una profesional batalla legal, allá por el 2015, consiguió que la autoridad judicial desalojara a esa pandilla de gandallas que se andan apoderando de las propiedades en Santiago, N.L. Pero no contaba con que se estaba enfrentando a un andamiaje de malandrines, cuyo circuito va desde el «señor juez», el agente del ministerio público, pasando por el venal notario, y hasta el polizonte que abre y cierra la puerta de la corporación policíaca. Es decir una maquinaria delictuosa que funciona con la exactitud de un engranaje de relojería. Y en vez de que le hicieran justicia, le apedrearon su camioneta y lo recluyeron durante 72 horas, hasta que demostró la feria de ilegalidades y recobró su libertad. Desde entonces el empresario ha sostenido una batalla legal que ha ido escalando hasta fincarle denuncias valinas a sus familiares, con el fin de ablandarlo, es decir, como suelen decir los galopines, «para que aprendan a respetar». Y con el paso de los días, de los meses y los daños fue descubriendo las piezas del rompecabezas, hasta caer en la cuenta que no se estaba peleando contra un delincuente de medio pelo, sino contra toda una organización delictuosa, enquistada en el estado desde los tiempos en que gobernaba un tal Natividad González Parás, y cuya herencia mediocre pasa por el también ex gobernador Rodrigo Medina, patrón de Adrián de la Garza. De otra manera no se explica el por qué funcionan con la impune filigrana de una relojería suiza. Pero se toparon con pared. Pensaban que se iban a echar esas tres propiedades como un bocado más. El licenciado Raymundo Ramírez Pompa movió a su equipo de abogados, y hasta la fecha los ha mantenido a raya, muy a pesar de que los «malandrines institucionales» lo atacan con una feria de denuncias falsas. Si la Netflix lo descubriera, seguramente le produciría su documental, como el hombre que enfrentó al andamiaje malandrinesco de Nuevo León.
Su mirada de Tigre lo dice todo:
«Yo voy a pelear hasta que el miedo me tenga miedo»-

Roberto Guillen

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